POST AL POST PARARRIANO

Pareciera que Nicanor Parra no ha partido; hay recuerdos vivos de su pasado, como por ejemplo, este poema que lo homenajea de punta a punta como una cueca larga de Chile y sus alrededores…

Por Rolando GABRIELLI

Desde Ciudad de Panamá

Este texto ha resistido casi siete años, tiempo mágico y que le retrata. Es una fiesta en la noche diluviana de la costa chilena, donde residió sus últimos tiempos e instantes. El mismo Parra se selfiaba a todo color frente a la calavera de Hamlet y Chile entero aplaudía. Nicanor, convengamos:

El poema no es la rosa,
sino las manos de la mujer
que la ha sembrado…

LA FIESTA DE NICANOR

Oye, se le acabó la cuerda
a Nicanor Parra, el Pope irreverente
de La Reina y Las Cruces
¿Ni un orgasmo más
de la antipoesía
en la noche diluviana
de la costa chilena?
Yo estoy fuera del cuadrilátero,
sólo hago sombra con mi sombra
que ignora mis movimientos
cuando el sol atraviesa
toda su obscuridad
Aún así la palabra
confía en nosotros
para designar las cosas
embelezados por el sonido del mar
y el color de dos o tres rosas
No te distraigas Nicanor,
ni estés lejos de las palabras,
el primer día de clases
permanece eterno en la memoria.
Escribe sobre el mar azul
y desconfía de sus frías aguas,
lee en la memoria del viento
tus últimas palabras,
como en un principio el Verbo.
No creas en las estrellas
si no iluminan la casa de la antipoesía.
Ninguna distracción,
todos los relojes de arena
son un mero pasatiempo
para viejos y recién nacidos.
El poema respira
por sus propias agallas
y aún por la herida.
Es mejor en vida
llamar a las cosas
por su nombre,
y dejar que el fondo del pozo
refleje nuestros rostros.
No tentemos a los dioses
con más falsas profesías.
Si no hay nada detrás del muro,
tu jardín lo conocieron mis manos.
El poema no es la rosa,
sino las manos de la mujer
que la ha sembrado.

(Rolando Gabrielli, 2011)

 ¿QUÉ SERÁ DE NICANOR PARRA?

Hace unos días pensaba, “¿qué será de Nicanor Parra?”, y me puse a escribir un poema en mi libreta neoyorkina. Era un 24 de noviembre y después lo publiqué en un blog, donde se han hecho varios homenajes al antipoeta en los seis años que tiene esa bitácora en funcionamiento. Y por fin, horas más tarde, a los españoles y el jurado internacional, se les ocurrió otorgarle el “Premio Cervantes”, el mayor lauro de las letras iberoamericana.

En mi opinión, se prestigia no sólo el premio, la poesía, sino el idioma español, porque Parra es un renovador de la lengua y es el poeta vivo más importante del mundo hispanohablante, descubierto y reconocido tardíamente en España.

Por años, he dejado una huella, rastro, señal, sobre estas mismas apreciaciones, palabras, conceptos en el blog del diario El País / El Boomerang, en un monólogo hamleteano como le gusta al antipoeta. El Manco de Lepanto debe estar aplaudiendo en este momento al antipoeta por este reconocimiento.

El estar sin computadora desde hace más de dos semanas, me impidió escribir esta nota con la debida antelación y mayor reflexión tal vez, aunque Parra ya es un viejo conocido del mundo poético, sobre todo, latinoamericano y anglosajón.

Este lauro pone en primera línea vista al mar no sólo al autor de Poemas y Antipoemas, Versos de salón, Hojas de Parra, sino a la poesía y principalmente a la poesía chilena que vuelve a ser atención internacional y se reconoce una nueva carta de su variado naipe poético, del cual Parra es uno de sus aces. La secuencia y ecuación poética del habla española es Darío-Neruda-Parra. Son los renovadores de la lengua, en el siglo XX.