DECLARACIÓN DE SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE ANTE “IGNOMINIOSA DIATRIBA”

En decisión unánime, el Directorio de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) —donde están representadas todas las tendencias políticas—, rechazó las críticas por incorporar como socio a Ricardo Palma Salamanca. “Todo aquél escritor con los méritos de serlo, según sus propios estatutos, es aceptado sin distinción de credos políticos o religiosos y no tenemos ni pensamos tener la autoridad de negar su calidad de tal”, expresó la SECH…


Roberto Rivera Vicencio,
Presidente de la SECH

SANTIAGO (Chile), 06 de Agosto — 2018.-  Como una “ignominiosa diatriba” calificó el Directorio de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), presidido por el narrador Roberto Rivera Vicencio, el artículo publicado el pasado 29 de julio en un periódico nacional.

La decisión de aceptar como miembro al ex integrante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, fue adoptada con la unanimidad de los once miembros del directorio, a inicios del mes de mayo, luego de cumplir con los requisitos de sus estatutos: tener un libro publicado.

El organismo, fundado en 1931 y del cual han sido socios los más importantes escritores chilenos, entre ellos Gabriela Mistral y Pablo Neruda, considera que la publicación de las novelas “El gran rescate” (1998), y “Una larga cola de acero” (2001), por la prestigiosa Editorial LOM, “adelanta y garantiza que nos encontramos ante un escritor; una verdadera mala fe consistiría en no reconocerlo como tal”, expresó.

La SECH explícitamente señaló que “no imparte justicia, su misión es otra, y todo aquél escritor con los méritos de serlo según sus propios estatutos, es aceptado sin distinción de credos políticos o religiosos y no tenemos ni pensamos tener la autoridad de negar su calidad de tal”, indicó.

“Lo que la justicia juzgó y decida y pueda lograr no se nos ocurre discutirlo, y lo que cada escritor haga con su conciencia después es otro tema en lo que no pretendemos participar”, agregó la institución sin fines de lucro.

“Los escritores —y también los periodistas— saben muy bien desde donde escriben, cuál es el punto de vista adoptado y, a la vez, el medio desde el cuál escriben, incluso la oportunidad en la cuál lo hacen, por ello en el artero ataque a la SECH del fin de semana pasado, no podemos pensar en ingenuidad ninguna”, precisó el comunicado.

“Ya que nos desprendemos de la ingenuidad, cabe preguntarse el contexto comunicacional en el cuál se provoca la diatriba, en el marco de una ofensiva que tiene como figuras paradigmáticas a Mauricio Rojas, un supuesto ex militante del MIR y a nuestro Canciller, el ex comunista y también escritor Roberto Ampuero, —todos ex y al servicio de— y con ello se engloba y se cierra un mensaje mayor que, dejamos en manos del lector dilucidar”, puntualizó la organización que tiene 19 filiales en todo el país, desde Arica a Punta Arenas.

A continuación, el texto íntegro de la pertinente declaración emitida por la Sociedad de Escritores de Chile:

Directorio de la SECH
2018 – 2020

IGNOMINIOSA DIATRIBA

DECLARACIÓN

 Los escritores —y también los periodistas— saben muy bien desde donde escriben, cuál es el punto de vista adoptado y, a la vez, el medio desde el cuál escriben, incluso la oportunidad en la cuál lo hacen; por ello, en el artero ataque a la Sociedad de Escritores de Chile del fin de semana pasado, no podemos pensar en ingenuidad ninguna, antes al contrario.

Llama la atención, en primer término, que luego de meses de ocurrido un hecho, aparezca publicada como columna —ahora sí viene bien aplicar el término— una ignominiosa diatriba en contra de nuestra Institución, en la cuál valga decirlo también, la totalidad de sus directores trabajan ad honorem, no así quien perpetra la diatriba, con una absoluta ignorancia de lo que es un gremio y nuestro gremio, representado en su Directorio por todas las corrientes políticas, y el cuál agrupa en diecinueve filiales desde Arica a Punta Arenas, en permanente servicio a la comunidad y al país, desde buenos y muy buenos y excelentes escritores también, hasta los que no son tan buenos e incluso malos escritores, porque el esfuerzo creativo, la búsqueda de su material, su organización, la composición, la belleza intuitiva de aquel acto y su organización es válida para todos sin excepción, todo lo cuál, quién escribe la diatriba y de adonde la escribe, lo prefiera ignorar; es decir, el mundo y la comunidad literaria que lo sostiene incluso a él, la desprecia impunemente.

No está demás mencionar en este instante los más de veinte talleres que la Sociedad de Escritores de Chile dicta año a año, los cinco concursos literarios que realizamos para educación básica, media y superior, atención a colegios, convenios con universidades, participación en Ferias del Libro a lo largo del país, animación en FILSA de la Estación Mapocho con más de 25 actividades, más de 100 presentaciones de libros en 2017, actividades en convenios con municipios como “Al Calor de las Letras” con la Municipalidad de Santiago con una duración de tres meses y un largo etc. etc. etc…

En segundo término, y ya que nos desprendemos de la ingenuidad, cabe preguntarse el contexto comunicacional en el cuál se provoca la diatriba, en el marco de una ofensiva que tiene como figuras paradigmáticas a Mauricio Rojas, un supuesto ex militante del MIR y a nuestro Canciller, el ex comunista y también escritor, Roberto Ampuero, —todos ex y al servicio de— y, con ello, se engloba y se cierra un mensaje mayor que dejamos en manos del lector dilucidar.

Pero, además, lo vamos a corregir, Mariana Callejas sí fue socia de la SECH. De Augusto Pinochet, no tenemos antecedentes que haya postulado, pero no fue escritor de ficción, sino de historia, y es probable que no fuera aceptado por este motivo. En todo caso, éste cuando quiso se hizo nombrar hasta Presidente Honorario del Club Colo Colo. ¿Podría la SECH en esos álgidos tiempos haber resistido un decreto así? Cabe preguntárselo.

Resta reponer el caso de Fiodor Dostoievski, el cuál pareciera que quién escribe voluntariamente “olvidara” mencionar, el cuál fue apresado en 1849 por conspirar contra el zar Nicolás I y condenado a muerte, con tal suerte que a último momento la pena le fue conmutada, cuando con la vista vendada escuchaba los disparos a quienes le antecedían, por cinco años de trabajos forzados en Omsk (Siberia).

La Sociedad de Escritores de Chile, finalmente, debe explícitamente señalar que no imparte justicia, su misión es otra, y todo aquél escritor con los méritos de serlo según sus propios estatutos es aceptado sin distinción de credos políticos o religiosos y no tenemos ni pensamos tener la autoridad de negar su calidad de tal. Lo que la justicia juzgó y decida y pueda lograr no se nos ocurre discutirlo, y lo que cada escritor haga con su conciencia después es otro tema en lo que no pretendemos participar. Tampoco quisiéramos generar una polémica otorgando legitimidad y prestigio al autor del texto, dicho lo cual sólo nos queda agregar que: la publicación de las novelas “El gran rescate”, en 1998, y “Una larga cola de acero”, el 2001, por la prestigiosa Editorial LOM, adelanta y garantiza que nos encontramos ante un escritor; una verdadera mala fe consistiría en no reconocerlo como tal.

Firma:
Directorio de la Sociedad de Escritores de Chile
—SECH—