Se parece a muchas otras películas, porque el subgénero slasher permanece en el plano comercial y tiene un público asegurado. Resulta un ejercicio entretenido identificar qué es lo que copia de otras producciones similares…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

El género slasher se mantiene y prolonga repitiendo historias conocidas a las que se le cambia sólo el nombre a los protagonistas, que empiezan a perder importancia para dar paso a los eventos terroríficos recurrentes.
En realidad, el éxito de este género ha pasado a reemplazar al western que dominó la pantalla en los años ‘40 y ‘50. Junto con obras maestras cinematográficas (como las dirigidas por John Ford, Howard Hawks, William Wyler o Fred Zinnemann), existió una gran producción de películas menores que seguían una fábula muy débil y un relato que se desarrollaba a través de un trío inmediatamente identificable: el “jovencito”, el “malo” y la “niña”.
Terminada la proyección, sólo quedaba el recuerdo de algunas balaceras y golpizas, pero raramente se podía recomponer un argumento. ¡Total! Para nuestros “juegos infantiles” con pistolas de fulminantes era lo de menos.

Ahora son las películas de terror las que no aportan mayormente y se extienden en secuelas, precuelas y spin-offs. Naturalmente, no son necesariamente los estadounidenses los que empezaron esto.
La Hammer Film volvió a ofrecer el personaje Frankenstein en siete cintas (a partir de 1957), de Drácula en nueve cintas a partir de 1958 y de La Momia en cuatro cintas a partir de 1959.
Del horror se pasó al gore (mutilación, sangre y violencia), y al slasher con la exigencia de un asesino psicópata que agrede con arma blanca a víctimas jóvenes.
El asesino viste de manera estrafalaria, es despiadado y —de alguna manera—, está en conexión con una joven (la “final girl”), que es la sobreviviente que enfrenta y derrota al asesino.
En La noche del espantapájaros, Benny Newman (Jason Brooks), un psicópata asesino de un hospital psiquiátrico (como Mike Myers), en la noche de Halloween (sin comentarios), y usa una máscara (como el Jason Voorhees de Martes 13 / Friday the 13th), que trae al recuerdo de inmediato al payaso de Terrifier y al bufón de The Jester. Esto es, se mezcla un vestuario cómico con una situación horripilante, como ya fue el caso de Payasos asesinos del espacio exterior (Killer Klowns from Outer Space, de Stephen Chiodo, 1988), o del ahora famoso Pennywise de Eso (It,), creado por Stephen King en 1986.
Sobre las máscaras que ocultaban rostros criminales, recuerdo una de la película Paranoia (Paranoiac, de Freddy Francis, 1963) y —obviamente—, a los asesinos de la franquicia Los extraños (The Strangers, a partir de 2008).

La película se especializa en descuartizamientos dignos de un matadero clandestino y destrucción de cráneos a mano libre.
Y no falta la “final girl”, que se llama Cassandra (Eden Campbell), una joven que seguramente será el eje central de la segunda parte.
Mientras tanto, podría cundir la coulrofobia. Si no sabe lo que es, es mejor que no lo sepa.
TRÁILER DEL FILM:
“La Noche del Espantapájaros”
Die’ced Reloaded
País: USA
Año: 2025
JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”
Escuche los comentarios cinematográficos de JOBLAR en el programa “Escaparate”, que se transmite en “Radio Universidad de Chile” (102.5 FM) los días sábado a las 15:00 horas, y domingo a las 21.00 horas. Y, además online, en
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