La película completa (“Todo el maldito asunto”), de Quentin Tarantino, con una duración de 4 horas y 35 minutos, dividida por un intermedio y completada por un corto animé de siete minutos. Como en otros tiempos, el largometraje cautiva y entretiene. Verdadero cine…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

Mis alumn@os de la Escuela de Periodismo de la USACH, en 1994, me preguntaron qué finalidad podía tener una película como Tiempos Violentos (título con el que se conoció Pulp Fiction en Chile), de Quentin Tarantino. No pude dar una respuesta coherente. Ahora creo poder hacerlo, acotando el sentido de “finalidad” y habiendo visto otras películas del director, fuera de Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992), que se inspiraba a Casta de malditos (The Killing, de Stanley Kubrick, 1956).
Yo había visto películas violentas como La isla (The Island, de Michael Ritchie, 1980) o Vivir y morir en Los Ángeles (To Live and Die in L.A., de William Friedkin, 1985), pero para mí lo máximo era Sam Peckinpah con títulos como La pandilla salvaje (The Wild Bunch, 1969), Perros de paja (Straw Dogs, 1971) o Tráiganme la cabeza de Alfredo García (Bring Me the Head of Alfredo Garcia, 1974).

A ello tengo que agregar las películas que empezó a estrenar Darío Argento en 1970, que aseguraba que cada muerte violenta debía ser “bella”. Tarantino era diferente.
El estilo de Quentin Tarantino apuntaba (y apunta) a expresar su cinefilia al máximo. En una película, todo está permitido así como en Maquiavelo—, la política está separada de la ética. En Pulp Fiction, es el mundo del cómic el que prevalece, lo que acrecentará con la colaboración de Robert Rodriguez y Frank Miller, por ejemplo en la franquicia Sin City (2005 y 2014).

Y el mundo del cómic de Tarantino significa que la película es como una revista que podemos hojear con historias diferentes, que permiten que el que murió aparezca vivo otra vez porque es un episodio diverso. En suma, el común denominador es la ética criminal vista desde el punto de vista de la historieta.
No voy a analizar cada película del oriundo siciliano, sino que me limitaré a recordar que —como ya escribí hace años—, el cine es cine y permite la ucronía. Es así como es posible que Adolf Hitler y el comando supremo nazi muera en el incendio de un teatro o que se evite el asesinato de Sharon Tate por parte de la Pandilla Manson.

Además, en cada película hay diferentes homenajes.
Uma Thurman tenía 33 años cuando filmó Kill Bill y resulta la encarnación de una deidad vengativa. Su nombre sánscrito y su 1,81 m son eficaces epítetos. Es, simplemente, “La Novia”, y está a punto de morir por un balazo y será también enterrada viva. Nada de spoilers: se presenta como inmortal incluso luchando contra los Crazy 88 en la Casa en las Hojas Azules.

A la cuidadosa coreografía de artes marciales se agrega un soundtrack que agrupa música de spaghetti western a otros éxitos en un total de 25 interpretaciones originales.
El villano Bill (David Carradine), se da el lujo de aparecer en la segunda parte, después de haber estado presente en la primera sólo con sus manos y su voz.
¿Que la película resulta larga con sus 4 horas y 35 minutos, más un intermedio de 15 y un cortometraje de 7 minutos en formato animé? Véala y después me cuenta.
TRÁILER DEL FILM:
Kill Bill – The Whole Bloody Affair
Kill Bill – The Whole Bloody Affair
USA
Año: 2003-2004-2006
JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”
Escuche los comentarios cinematográficos de JOBLAR en el programa “Escaparate”, que se transmite en “Radio Universidad de Chile” (102.5 FM) los días sábado a las 15:00 horas, y domingo a las 21.00 horas. Y, además online, en
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