“PRISIONEROS DEL PRESENTE”: UNA FORMA MODERNA DE ESCLAVITUD

Un libro de gran actualidad, que plantea la trampa en que se encuentra el hombre contemporáneo debido a la tecnología y, en particular, al uso de las prótesis electrónicas, que lo llevan a aceptar el presente sin tomar en cuenta el pasado ni proyectar el futuro…

Por José BLANCO JIMÉNEZ

Profesor y periodista

SANTIAGO (Chile), 04 de Febrero — 2019.-  Estuvo recientemente en Chile el escritor italiano Antonio Galdo y me regaló su libro más reciente, escrito en colaboración con Giuseppe De Rita, fundador del Censis: Prigionieri del presente. Come uscire dalla trappola della modernità (Einaudi, Torino 2018, 98 pp.).

Su contenido, que espero traducir lo antes posible, trata de temas de actualidad tanto en Europa como en Chile y el resto del mundo.

No se trata de divagaciones ni de postverdades, sino de datos objetivos, que demuestran cómo estamos viviendo un “presentismo”, que es el fruto de la adopción y la adicción a las prótesis electrónicas, llámense éstas celulares, smartphones (desde 2014 hay más de ellos en la Tierra que habitantes), tablets o cualesquiera otras.

En este momento, existe una transparente crisis informativa y no tienen inconveniente en compararla con un exitoso programa radiofónico difundido desde hace décadas por la RAI: Tutto il calcio minuto per minuto (Todo el fútbol minuto por minuto).

En efecto, se trata de entregar una secuencia instantánea y plena de crónica, que no logre capturar las pulsiones del ciudadano-elector en manera de olvidar lo que se dijo ayer y mostrar indiferencia por los hechos que podrían suceder mañana. Lo que cuenta es la exclusividad del presente con las falsas disputas de los talk shows, de los amoríos de los realities o la superposición de tweets en las redes sociales. Todo apoyado en fake news, capaces de determinar la elección de un Donald Trump o la decisión “popular” de un Brexit.

Los autores califican el presentismo como “el mal obscuro del hombre contemporáneo” y una “forma moderna de esclavitud”. 


Antonio Galdo

AUSENCIA DE UN TIEMPO LINEAL 

En efecto, la ausencia de un tiempo lineal —que es profundidad y plenitud— genera una degradación del lenguaje (con el resultado de un nuevo analfabetismo), una distorsión de la realidad (al punto de negarla), un aumento del miedo y del rencor. El resultado es una sociedad desligada del pasado y del futuro, con la política reducida a un evento futbolístico y una economía que ha desfigurado el rostro del capital y el trabajo. La que domina ahora es la tecnofinanza, que no redistribuye la riqueza sino que la concentra siempre más en las manos de poderosas oligarquías.

La insidia del presente se manifiesta en la prisa y en la ya mencionada disgregación del lenguaje. Baste uno de tantos datos estadísticos: el 47% de los italianos están clasificados como analfabetos, funcionales o regresivos.

La sociedad postindustrial ha dado paso a la sociedad postsocial, que ha lacerado el tejido social de modo irreversible, dejando campo libre a una forma de individualismo donde lo que cuenta es el sujeto como ser singular. ¿Qué espacio puede tener ahí la política? Ninguno.

Nada queda de la democracia representativa, fuera de los mecanismos para dar forma a gobiernos que se siguen eligiendo. Mientras tanto, los partidos —según De Rita— se han “atornillado en un canibalesco darse vuelta de jefes y jefecitos”.

El individuo apunta hacia dos necesidades: la seguridad y el bienestar. Pero ambas requieren de un esfuerzo colectivo: la primera debe existir en la vida cotidiana; el segundo debe ser no sólo económico, sino también de crecimiento social.
 
Giuseppe De Rita

CLUB DE OLIGOPOLISTAS 

La evaluación del momento histórico es absolutamente exacta: “La evolución tecnológica, acelerada por una vertiginosa velocidad y combinada con el extrapoder de la finanza, hay que gobernarla de algún modo y no dejarla en las manos de un club de oligopolistas. La globalización, dominada sólo por las leyes y por los humores del mercado, no distribuye de modo equilibrado los enormes recursos que logra crear, y abre así la vorágine de la desigualdad, del empobrecimiento, de sociedades fragmentadas y rencorosas. Demasiadas personas, en el cuadrante de la civilización occidental, pierden rentas, puestos de trabajo, seguridad social y posibilidades de emancipación. La inmigración, otra fuente de inquietud en el mundo global, no puede ser enfrentada siempre y sólo con instrumentos de una eterna emergencia, de respuestas dadas día por día, y tanto menos con golpes de slogans para levantar nuevos, imposibles muros y para recitar la fábula bonista de las puertas abiertas, siempre y de todas maneras, otra solución estentórea y exenta de realismo razonable. La sostenibilidad, que llama en causa a nuestra relación con la naturaleza por la defensa de los ecosistemas al cambio climático, y comprende también la inclusión social, ha llegado a ser una prioridad absoluta que hay que enfrentar con acciones combinadas a nivel supranacional, de gobiernos e instituciones”.

Parece increíble, pero gran parte de lo que ocurre se ha generado y se genera a partir del muchacho que transcurre horas junto a su celular y sus diversas aplicaciones, aplastando su tiempo, fuera de la historia y del futuro colectivo.

¿Se puede salir de la prisión del presentismo, de la trampa de la modernidad?

Galdo y De Rita están convencidos de que ese desafío puede enfrentarse gracias al continuismo, abandonando el tiempo circular y profundizando la sucesión pasado-presente-futuro con respecto a la suma de los instantes de un eterno presente.

Después de un análisis claro y eficaz, que es válido también para la realidad chilena, eran necesarias unas palabras optimistas.

Y las subscribo…

Antonio Galdo, su esposa Cristiana, sus hijas María Teresa y Serena, junto al autor de este artículo, José Blanco.