“CONFESIONES DE UN CANALLA”, novela de Fresia Vásquez Pérez

Fresia Vásquez Pérez tiene un amplio conocimiento de los periodistas que trabajaron (y trabajan) como empleados públicos en La Moneda, bajo el gobierno de turno… Una novela en la que figuran personajes con nombres y apellidos conocidos, que al final pueden ser tan ficticios como los otros que Fresia inserta en esta novela…

 Por José BLANCO JIMÉNEZ

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

En esta ocasión, Fresia Vásquez Pérez utiliza un recurso intradiegético y se sirve de Robert Romero, que sería el canalla en cuestión, para combinar hechos reales con pinceladas ficticias. Consigue, de esta manera, componer una radiografía de la administración pública chilena a partir del gobierno de Salvador Allende, y que culmina con el segundo gobierno de Sebastián Piñera.

Los que hemos estudiado la historia del periodismo en nuestro país, sabemos que “El Canalla” fue el diario pipiolo que polemizó con “El Hambriento”, de Diego Portales. Aquí no hay una intención política (o, tal vez sí), porque —en la práctica— ya no existen partidos en confrontación ideológica, sino intereses compartidos.

Creo que lo de “canalla” se relaciona con el individuo despreciable por su comportamiento ruin y vil. Paradojalmente, la etimología de la palabra viene del “can”, que es el animal más fiel que existe.

Fresia Vásquez Pérez (que, en un momento, figura como personaje en una tómbola en La Copucha), tiene un amplio conocimiento de los periodistas que trabajaron (y trabajan) como empleados públicos en La Moneda, bajo el gobierno de turno. A pesar de esto, el mismo Romero aclara que son trabajadores del Estado y no del gobierno. Y ello no deja de tener garantías. A pesar que son pocos los de planta,  ganan bien, compran casas y automóviles. Y es justo, porque para eso trabajan mientras comen en los casinos (hay varias páginas dedicadas al casino de La Moneda) y reciben un suculento bono de estímulo al retiro, si es que quieren irse. Es decir, el que lea este libro verá caer el mito del precario empleado que pertenece al grupo más pobre del país y que vive en el temor de ser despedido.

El relato oscila entre amoríos varios, inmadurez afectiva, tendencias a estados de estrés que derivan en depresión y viajes de varios tipos, Cuba incluida. Además, tiene interesantes momentos de crónica digna de los mejores autores de fines del siglo XIX, que Fresia demuestra que mantiene toda su vigencia como en la época de Gogol y Jotabeche. Verbigracia: los góticos   que tienen sexo en el Metro, la mundología funcionaria, la inserción de los trans y de los homosexuales, la nevazón histórica y el terremoto del 27 de febrero de 2010.

En suma: una novela en la que figuran personajes con nombres y apellidos conocidos, que al final pueden ser tan ficticios como los otros que Fresia inserta en su novela. Al fin y al cabo, la literatura es eso. Incluso, lo sabemos por autores como Benjamín Vicuña Mackenna que la Historia no es siempre fiable y, para la crónica verdadera o falsa de cada día, estamos los periodistas.

Título del libro:
“CONFESIONES DE UN CANALLA”
(Novela)
AUTORA:
Fresia Vásquez Pérez
Número de páginas:
166
Editorial FV
— 2019 —

Santiago de Chile

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“Confesiones de un Canalla”
está a la venta en el
Espacio Literario de Plaza Ñuñoa
(Jorge Washington 116)
Valor: $10.000