“DRÁCULA: A LOVE TALE” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Inesperada versión de un clásico de la literatura y del cine. Luc Besson, famoso por lo truculento y sanguinario de sus realizaciones, enfoca la temática desde el ángulo sentimental y el resultado, en mi opinión, es ampliamente satisfactorio. El aspecto terrorífico está sobre todo en la ambientación en la casa del Conde y en la constante metamorfosis del protagonista…

 Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

Desde Nosferatu, joya del cine mudo (Nosferatu, Eine Symphonie des Grauens, de F. W. Murnau, 1922), la figura del conde Drácula (que no pudo debutar con ese nombre por problemas de copyright de la novela de Bram Stoker, publicada en 1879), ha sido una presencia recurrente en el mundo del cine.

Ha habido otros Nosferatu como el de Klaus Kinski en la película de Werner Herzog (1979), Vampiros en Venecia (Noferatu a Venezia, de Augusto Caminito y el mismo Kinski, 1988), y más recientemente el que dirigió Robert Eggers (con Bill Skarsgård, 2024).

En cuanto al nominativo Drácula (que viene del rumano “dráculea” y significa “hijo del dragón”, o sea. el diablo, era el sobrenombre de Vlad, un príncipe de Valaquia, que vivió en el siglo XV.

Es con él que el personaje salta a la fama encarnado por Bela Lugosi, en 1931, dirigido por Tod Browning y Karl Freund, 1931), teniendo como antagonista al neerlandés prof. Abraham Van Helsing, interpretado por Edward Van Sloang.

Pero, en realidad, el que dio difusión definitiva al vampiro fue Cristopher Lee con Drácula (de Terence Fisher, 1958), que —hasta 1979—, tuvo seis secuelas junto a su némesis Van Helsing, a cargo del también conocido actor Peter Cushing, de la Hammer Films.

La última adaptación válida fue la de Francis Ford Coppola (Bram Stoker’s Drácula, 1992), con Gary Oldman y Anthony Hopkins.

Luc Besson recurre a un actor que, a pesar de ganar un premio en Cannes 2021, no es muy conocido en Chile: Caleb Landry Jones.

La difunta Elisabeta y la reencarnada Mina están interpretadas por Zoë Bleu Sidel, la treintañera y cejijunta hija de Rosanna Arquette, que revela una gran ductilidad y capacidad de matices para expresar tanto su bestial capacidad hormonal, en el primer caso, como su timidez y perplejidad de sentirse como una mujer que ya vivió en otro tiempo, en el segundo

.En esta película, no aparece Van Helsing, pero sí un sacerdote exorcista que, protagonizado por el gran Christoph Waltz, es el hilo conductor de este drama de amor que dura cuatro siglos.

Hay terror para los que lo busquen, sobre todo en el lúgubre castillo donde el Conde está asistido por gárgolas vivientes. Pero se trata, por sobre todo, de la historia de una pasión inmortal matizada por la transtextualidad de otras obras cinematográficas y narrativas.

La parte guerrera es un homenaje al Macbeth de Roman Polanski (1971), la fatuidad aristocrática francesa esciento por ciento Il Casanova. de Federico Fellini (1976), y lo grotesco es aportado por la novela El perfume, del alemán Patrick Süskin, publicada en 1985, que fue película en el 2006, bajo la dirección de Tom Tykwer.

¡Muy buena creación de un gran director y productor!

 TRÁILER DEL FILM:
“DRÁCULA:
A LOVE TALE”
 

 Drácula: A Love Tale.
Reino Unido
Francia
Año: 2025

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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