Tres relatos y una sola fábula no más. Extraordinario desarrollo filmado de una narración de Stephen King, que denuncia la insignificancia humana y una teleología incomprensible. ¡Buena!…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

¿Recuerdan Memento (de Christopher Nolan, 2001)? Su relato está presentado en reversa, es decir desde el último momento hasta el primero.
En Déjà Vu (de Tony Scott, 2006), el detective que acaba de morir y da paso al que había iniciado su viaje hacia el pasado. En el ámbito literario y cinematográfico, ha sido frecuente la temática de viajar al pasado para cambiar el presente, pero —a pesar de los multiversos y el Efecto Mandela—, la paradoja del abuelo o del asesinato de Hitler no tienen una explicación física.
Para La vida de Chuck, Stephen King se sirve de un recurso teatral y teológico: divide su fábula en tres relatos y, de esa manera, produce una trinidad pero que es una generación no más. Sólo que los actos son presentados en orden inverso y el espectador debe atesorar información y hacerse preguntas que encontrarán su respuesta en la medida que avance la cinta.
Es un momento apocalíptico no sólo de la Humanidad, sino del Universo entero. Un profesor de secundaria, mientras trabaja con un alumnado reducido, recibe noticias de los celulares acerca de un cataclismo que está destruyendo el estado de California.
Otros desastres naturales, la desaparición de Internet, el teléfono, la televisión y la radio dejan de funcionar. Todo aquello que fue creado por el hombre se ha vuelto inútil.
En cambio, aparecen carteles y anuncios en los medios que van desapareciendo con la figura de un contador que está trabajando y con leyendas del tipo “¡Charles Krantz: 39 años maravillosos! ¡Gracias, Chuck!”.
Pero, ¿quién es? El público lo ve agonizando en un hospital debido a un tumor cerebral y lo acompañan su esposa y su hijo. El profesor se reconcilia con su esposa, que deja su lugar de trabajo, porque todos se han ido y ahora ambos esperan el fin antes que la pantalla se vaya a blanco.
Pero, ¿por qué ha ocurrido todo esto? Pensándolo bien: ¿Es que tiene que haber un por qué? Será mencionado dos veces el calendario cósmico en el que el hombre aparece en los últimos 10 segundos del 31 de diciembre.
El público buscará también saber quién es Chuck y por qué se le homenajea.

Aparece bailando en una calle en el Segundo Acto, cuando se detiene a escuchar a una muchacha que toca la batería y encuentra una pareja inesperada en una joven que fue abandonada por medio de una fría carta de despedida. La baterista decide repartir el dinero recaudado y propondrá que formen un conjunto. Pero a Chuck eso no le interesa; él iba a una reunión bancaria y —al deteriorarse su salud—, piensa que Dios creó el mundo sólo para que se diera ese momento.
El tercer acto es una verdadera revelación introspectiva y se aclararán todos los puntos pendientes: huérfano criado por sus abuelos (ella le enseña a bailar; él lo guía hacia las matemáticas y la ciencia), la maestra que explica el significado del “Contengo multitudes” de Walt Whitman y la importancia de los recuerdos, su compañera de baile —mayor que él y más alta—, lo besará delante de todo el colegio, la cúpula de la casa le está vedada y —muertos sus abuelos—, descubrirá el por qué…
TRÁILER
“La Vida de Chuck”
The Life of Chuck
USA
Año: 2024
JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”
Escuche los comentarios cinematográficos de JOBLAR en el programa “Escaparate”, que se transmite en “Radio Universidad de Chile” (102.5 FM) los días sábado a las 15:00 horas, y domingo a las 21.00 horas. Y, además online, en
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