TEATRO HIPNÓTICO SE CONSOLIDA EN CHILE Y TENDRÁ NUEVA TEMPORADA DURANTE ENERO

EN SALA BELLAVISTA
La categoría se desarrolla paralelamente en diversos países. En Chile, a través del trabajo realizado por el hipnoterapeuta Paul Anwandter. El modelo busca producir trance en los espectadores, que promueva el mejoramiento de su calidad de vida. En noviembre se estrenó la segunda obra de este tipo, “Tócala una vez más”, que continuará en cartelera al inicio del 2026…

 

Por Gonzalo Rojas Donoso 

SANTIAGO (Chile), 27 de Diciembre de 2025.-   Una nueva categoría en el repertorio de las artes de la representación, el Teatro Hipnótico, que se ha estado desarrollando paralelamente en diversos países, tendrá en Chile una nueva temporada de funciones.

La obra “Tócala una vez más”, del hipnoterapeuta Paul Anwandter, que se estrenó en noviembre pasado, volverá a la cartelera de la Sala Bellavista, en el barrio del mismo nombre, todos los viernes de enero.

Se trata de la segunda creación de este género, que ha producido el autor, quien en 2024 presentó su ópera prima, “21 cosas para recordar”, en el mismo escenario.

Anwandter, ingeniero electrónico de profesión, dirige una academia llamada “Inpact”, donde imparte diversos cursos bajo el título genérico de “Técnicas de Desarrollo Humano”. Incluye hipnosis, coaching y programación neurolingüística.

Refiriéndose a las características de sus obras teatrales, indicó que se trata de “una propuesta escénica basada en los principios de la hipnosis clínica ericksoniana, la programación neurolingüística (PNL) y el lenguaje simbólico”.

También involucra aspectos de su formación académica en física y matemáticas, que está presente en “Tócala una vez más”.

Señaló que está basada en dos elementos conocidos de la física cuántica, la teoría de las cuerdas y el experimento del gato de Schrödinger, “con lo cual —explicó—, la obra se estructura en capas de significado que se entrelazan como dimensiones paralelas. El texto induce a un trance escénico, donde el ritmo, la música y el lenguaje simbólico guían al espectador por un viaje introspectivo que trasciende el tiempo lineal. Así, se genera una narrativa no convencional, que toca fibras profundas del inconsciente”.

 

TEATRO TERAPÉUTICO 

En su aspecto más visible, “Tócala una vez más” es la historia de amor y desamor de una pareja que se está separando. En su desarrollo, el autor va introduciendo los recursos que puedan llevar a los espectadores al trance y a la experiencia hipnótica.

Entre los antecedentes que se han mencionado como precursores de este género, o subgénero teatral, se encuentra la obra “La sonata de los fantasmas”, del autor sueco August Strindberg, estrenada en 1907.

En ella se da vida a un mundo en el que los fantasmas caminan a plena luz del día; una bella mujer se transforma en momia y vive en un armario; y la cocinera de la casa, succiona todos los nutrientes de la comida antes de servirla a sus amos.

Otro referente que se ha señalado es el Premio Nobel de Literatura noruego, Jo Fosse, sobre cuyas obras el director mexicano Jorge Vargas ha dicho: “Se parecen más a una especie de mantra o rezo, casi una letanía, que ilumina las cosas como con una luz extraña, una luz negra que, aunque lo ilumina todo, no deja de ser un resplandor”.

Experimentos de esta índole se están desarrollando, también, en la actualidad, en otros países. Es el caso de la obra “Ruth y la araña”, unipersonal de la argentina Julia Lamas, de la cual es autora e intérprete, y que así describe el cronista Andrés Maguna: “Como parte del público, yo también quedé perplejo (momentánea confusión), al finalizar la obra y sólo atiné a aplaudir mecánicamente, como los demás. Y no porque fuera una obra abierta (como lo es la vida mientras estamos vivos), sino porque habíamos caído, durante 45 minutos, en el raro embrujo de Ruth y su araña, atrapados en la tela que ambas tejieron ante nuestros ojos y oídos, que no tuvieron otra opción que dejarse hipnotizar”. 

ESTADO INTERNO 

En el montaje de “Tócala una vez más”, la música juega un rol fundamental: “Cuando escuchas una melodía —indicó Anwandter—, ésta modula tu estado interno, y esa modulación produce trance. Si escuchas, por ejemplo, el Réquiem de Mozart, sentirás la pesadez de la muerte; pero aquí hay músicas de Janis Joplin o Nina Simone, con una carga emocional e histórica que, la conozcas o no, te afecta. Desde esa emoción interna se construye el texto. Hay varias capas de actuación para inducir el trance”.

Se incluyen 38 fragmentos que Anwandter eligió después de escuchar más de tres mil obras musicales Entre ellas, de Leon Bridges, Janis Joplin, Etta James, Steve Reid, The Bogdan Brothers, Jimi Hendrix, Nina Simone, Otis Redding, Thelonious Monk, John Coltrane, Bach, Philip Glass, Billie Holiday y Led Zeppelin.

El título de la pieza, “Tócala una vez más”, está tomado de la clásica película de Michael Curtiz, “Casablanca”. En homenaje a esta cinta, dsí como en otros pasajes de la representación, se incluyen guiños alusivos a Éric Rohmer, Louis Malle y François Truffaut.

Anwandter expresó que su propósito al usar el teatro para realizar hipnosis es que “a través del trance se abran posibilidades, caminos y perspectivas. Es un trabajo de teatro hipnótico, donde el texto busca sanar y cuidar, pero desde la diversión”.
 

PARA ABRIR LA MENTE 

Con “Tócala una vez más” Anwandter debutó, además, en la dirección, tarea que compartió con la también también coach e hipnoterapeuta, Marisol Castillo, que igualmente incursiona en este rol por primera vez.

Ella expresó que el contenido de la obra “es muy similar a experiencias reales que ocurren en distintos sistemas de vida y comunicación. Cada escena y cada diálogo están pensados con un lenguaje hipnótico que busca conectar con la mente inconsciente del espectador y su propia experiencia. Puede ocurrir que las personas crean que la obra representa su vida. Y eso es lo que la hace valiosa: aunque sea una historia inventada, conecta con emociones y vivencias reales”.

“Esperamos —agregó—, que se conecten emocionalmente. Las emociones que se despiertan dependen de cada persona y de su propia historia. Casi todos han vivido alguna forma de amor y desamor. El sentido de la obra está en esa conexión, en que el público interprete desde su subjetividad. El valor hipnótico está en que da espacio a la imaginación, permitiendo distintas interpretaciones”.

“Esperamos —concluyó—, que los espectadores lo disfruten, que se diviertan y que vivan distintas emociones: amor, tristeza, drama, comedia, historia. Según cómo se ubiquen frente al personaje, puede haber empatía o esperanza. Está orientada a hombres y mujeres de todas las edades que disfruten del teatro y de aprender algo nuevo, personas dispuestas a abrir su mente y conectar con su propia experiencia de vida”.