Park Chan-wook ofrece una comedia negra, cuya inmoralidad se acepta porque hace reír y aceptar un mundo que no ofrece más solución que el crimen…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

Por desgracia, la fábula de esta película es tan antigua como el “homo sapiens” en el mundo. Machiavelli, en el siglo XVI, no hizo más que poner en evidencia la torcida naturaleza humana y, por ello, es criticado hasta el día de hoy.
El individualismo y los intereses creados son un componente que difícilmente es superado por un valor abstracto, como la solidaridad, que trata de ser impuesto como una virtud de origen teológico.
La historia de Yoo Man-su (Byung-Hun Lee) es la de Job en el Antiguo Testamento. Tiene todo para ser feliz: una buena esposa (Ye-Jin Son), un hermoso hijo y una pequeña hija que estudia violoncello, dos perros y una casa que tiene todas las comodidades y que ha adquirido gracias a 25 años de un buen trabajo.

Pero, en un determinado momento, la empresa papelera en la que presta servicios, cambia de dueños, quienes deciden hacer cambios y lo despiden.
Su mundo, basado en los bienes materiales, se derrumba. ¿Qué hizo mal? Nada. Simplemente, ya no es de utilidad.
Empieza la odisea de buscar empleo y pasa de una entrevista a otra sin resultados. Encuentra, por fin, trabajo como empleado en una tienda, pero —obviamente—, no es satisfactorio y diseña un plan de acción que lleva a cabo. Postulará a un puesto de alta responsabilidad, para el que hay pocos candidatos, a los que eliminará uno por uno.

El argumento está tomado de la novela The Ax (El hacha), de Donald E. Westlake, que fue llevada al cine por Costa-Gavras en el 2005, con ese título, y que en América Latina se llamó La Corporación.
Se trata de una coproducción franco-belga-española, que no tuvo mayor trascendencia. Park Chan-wook (autor de Oldboy, 2003, obra maestra de violencia con incesto incluido), retoma el relato y lo diseña con desagradables tintas de humor negro, que reservo al público interesado.
No se trata de una película de serie B, sino de una producción de alta factura que juega con lo grotesco e incluso con la “pulp fiction”.
Entre paréntesis, esa locución alude a una ficción barata, porque se imprime en papel de mala calidad confeccionado con la pulpa de la madera.
Me parece, además, que en todo esto hay una alegoría del cambio tecnológico. Por razones ecológicas, el papel va desapareciendo y también la presencia humana en las fábricas.
El director sudcoreano es un hiperkinético que no da tregua: la cámara cambia de posición a cada momento, la alternancia de pausa / movimiento es imparable, victimario y víctima(s) son como el reflejo de un espejo.

Y con respecto a esto último, el desarrollo de la trama me recordó una película que me hizo reír cuando niño: Los ocho condenados (Kind Hearts and Coronets, de Robert Hamer, 1949), en la que Alec Guinness interpretaba a l@s ocho individu@s que debían ser asesinados.
TRÁILER DEL FILM:
“La Única Opción”
Eojjeolsuga Eobsda / No Other Choice
Corea del Sur
Año: 2025
JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”
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