“CUMBRES BORRASCOSAS” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Telenovela en pantalla grande, que se presenta como una adaptación de la famosa novela de Emily Brontë. La directora, Emeral Fennell, tuvo la delicadeza de advertirlo poniéndole comillas al título…

 Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

Ví el libro Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, en mi casa a fines de los años ‘50 cuando lo estaba leyendo mi mamá, como había visto No sirve la luna blanca, de Luz de Viana, o ¡Buenos días, tristeza!, de Françoise Sagan.

Era lectura para señoras y lo mío eran Julio Verne y Emilio Salgari. Por eso no me interesó leerla a pesar que en la portada aparecía una joven mujer desgreñada en medio de una tormenta y podría haber sido una novela de misterio.

Tiempo después, escuché en la radio un capítulo del “Gran Escenario del Amor Yarur” con una conversación de una cierta Cathy (Mirella Latorre), asombrada por la aparición de un cierto Heathcliff (Emilio Gaete).

La conversación era demasiado enrevesada y decidí no seguirla. Después supe que había una película con Merle Oberon y Laurence Olivier, dirigida por William Wyler, en 1939. Tuve acceso a ella cuando empezó la difusión por videocassette.

Después de muchas otras puestas en escena en cine y televisión (incluso una de Luis Buñuel en 1953), llega esta adaptación de Emeral Fennell, que prefiere ponerle comillas al título para dejar en claro que no se respeta el original.

Todo comienza con un crujir de madera, que parece ser una cama, acompañado de jadeos de respiración entrecortada. Pero no es un hombre que está disfrutando del sexo, sino de uno que está muriendo ahorcado. Y, entre la multitud, hay personas interesadas en ver si el pene de la víctima se erecta cuando entra en estado de asfixia.

Mientras tanto, una monja mira entre horrorizada y sorprendida. El breve episodio es un homenaje a la relación Eros / Thánatos que caracterizará toda la fábula como una explosión de Amor / Odio.

El mismo día de la ejecución, el padre de la pequeña huérfana de madre Cathy Earnshow, que es un alcoholizado lleno de deudas, llega al hogar con un niño que acaba de adoptar, porque era maltratado por su padre. Cathy lo recibe como “mascota” y le da por nombre Heathcliff.

Hasta aquí todo bien, pero de inmediato el relato empieza a tener modificaciones: elimina personajes, da roles distintos a los supervivientes y —sobre todo— la directora no sabe manejar la psicología de los mismos (con excepción de los sirvientes), ni adecuadamente el contexto social.

No repetiré la trama que ya es archiconocida, sino que señalaré algunos aspectos positivos de la cinta.

La primera parte es muy buena, gracias a Charlotte Mellington y Owen Cooper, que interpretan a los protagonistas cuando eran niños. Después empieza el desastre con una Margot Robbie (famosa por mostrar su cuerpo de muñeca Barbie y después quejarse de acoso sexual), y un Jacob Elardi (que aporta su figura de 1,96 m, pero que es más inexpresivo que Ben Affleck), incapaces de vivir sus personajes y mucho menos de aportar química al argumento.

De hecho, las escenas de sexo apasionado no aportan más que las producciones más mediocres de El amante de Lady Chatterley.

Muy buena, en cambio, la actuación de Alison Oliver, como la ingenua, frágil y manipulable Isabella, que expresa su excitación y aceptación sexual no con palabras, sino con gestos. Además, Emeral Fennell incorpora la figura de una Casa de Muñecas, que me recordó la de Hereditary (de Ari Aster, 2018) y que podría ser un mensaje acerca de que es ella la que manipula a los personajes como quiere. Porque en lo que a escenografía, vestuario, peinados y maquillaje se refiere, el resultado es impecable.

En resumen: los que no conozcan la novela o alguna de las películas, véanla para disfrutar de una telenovela en pantalla grande, aderezada por un presunto amorío entre Jacob Elordi y Margot Robbie, que resulta imposible porque estaba en pleno puerperio y el marido de ella es el productor que estaba siempre presente.

Pero esas historias paralelas son siempre ganchos publicitarios, como lo fue la relación de Elizabeth Taylor con Richard Burton mientras rodaban Cleopatra (fracaso rotundo de Joseph L. Mankiewicz, 1963).

Los que conocen la trama son libres —como siempre—, de hacer lo que quieran. 

TRÁILER  DEL FILM:
“Cumbres Borrascosas”
 

 Wuthering Heights
USA
Gran Bretaña
Año: 2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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