Transcurridas las seis jornadas musicales del Festival de la Canción de Viña del Mar, corresponde hacer un análisis objetivo de LO BUENO, LO MALO y LO FEO acaecido en este tradicional evento musical que se ha mantenido a través de los años, pese a ciertas contingencias sociales difíciles en ciertos momentos histórios del país. ¿Qué fue “lo bueno”, “lo malo” y “lo feo”, en esta ocasión? A continuación, disipamos estas espontáneas interrogantes, donde sin duda, el “monstruo” tiene mucho qué decir…
Por Poncio PELOTAS

VIÑA DEL MAR (Chile) 28 de Febrero de 2026.- Tradicionalmente se genera en torno a este singular evento musical una particular expectación. El país, en general, comienza a girar en torno a este evento que concita gran interés durante el verano, a realizarse la última semana de febrero.
Y aquí surge la primera polémica. ¿Por qué la última semana de febrero? ¿No sería más lógico organizarlo la penúltima semana de febrero?
Esta observación parece idónea, considerando que en esa semana se registra la mayor concentración de veraneantes. Los comerciantes de Viña del Mar tienen otra mirada. Señalan que programar el festival la última semana, les garantiza afluencia de turistas y admiradores de figuras y artistas asistentes al magno evento musical.

Lo otro que nos parece viable de comentar, es la alternativa del horario, considerando que cada jornada se va prolongando cada noche, culminando incluso a las cuatro de la mañana.
Un horario poco práctico para este tipo de espectáculo al aire libre, horas en que el “monstruo” se cala de frío y, por consecuencia, el último artista programado de la noche actúa ante un público ya en retirada.

LO BUENO:
MON LAFERTE
No hay polémicas ni divergencias de opinión respecto de la participación de Mon Laferte. La artista chilena —consagrada en México—, exhibió un espectáculo impecable, de principio a fin.
Presentó temas nuevos, combinados con sus canciones ya conocidas, exhibiendo su talento vocal y dramático, escenificando la figura de la “femme fatale”. Así, con voz y actitud, expresó su emotividad musical ante esos 15 mil “monstruos” que aplaudían con fervor y entusiasmo.

Mon Laferte estaba dispuesta a demostrarle a este “monstruo” cómo gracias a su talento había obtenido tanto reconocimiento y distinciones en el extranjero, entre ellos, ser destacada como primerísima figura internacional en los Premios Grammy.
Sin excepción, su profesionalismo quedó demostrado una vez más. Y entre lágrimas y suspiros, la artista recibió la Gaviota de Plata, de Oro y de Platino. Ésta última, exigida por un “monstruo” enfervorizado que reconocía in situ el talento de una brillante artista chilena, quien un día debió partir al extranjero para ser reconocida.
Esta historia no es nueva. Los chilenos parecen ser reacios a reconocer el talento de los ciudadanos forjados en el país. Por poner un ejemplo, Gabriela Mistral e Isabel Allende, fueron reconocidas y elogiadas primero en el extranjero; y luego. en Chile.
Mon Laferte demostró, una vez más, que es hoy la artista más importante de Chile, con un estruendoso reconocimiento internacional.

Lloró de emoción al recibir la Gaviota de Platino, galardón exclusivo para figuras de alto nivel artístico. Fue cuando recordó que este momento había sido “un sueño desde los ocho años”, cuando subía al escenario de la Quinta Vergara formando parte de un coro infantil – juvenil. Un gran sueño hoy, sin duda, cumplido con creces.

Los aplausos del “monstruo” para la “femme fatale”, aún resuenan en el escenario de la Quinta Vergara. Una noche que quedará registrada en los anales de la historia del Festival de la Canción de Viña del Mar.

LO MALO:
LAS EXTENSAS JORNADAS
Una vez más ha surgido la polémica respecto de la extensión en las presentaciones de cada artista. Sin duda, hay una programación previa, pero siempre el horario de cada actuación se prolonga más allá de lo estipulado.
Esto se debe a una deficiente programación de los organizadores, cuya planificación no considera las contingencias a producirse en el momento de la presentación, cuestión que puede ser alterada por los devaneos del “monstruo”.
Como señalamos anteriormente, prolongar tanto la jornada musical, implica terminar a altas horas de la madrugada, con un público entumecido de frío, y con graderías significativamente vacías, ya sea por el agotamiento de la jornada o el frío imperante en la madrugada.
Se abre así, una vez más, la polémica del horario. Esta historia no es nueva. Se ha planteado en años anteriores la posibilidad de que el Festival de Viña del Mar comience tipo seis de la tarde, para culminar alrededor de la medianoche. Esta propuesta parece lógica.
Pero una vez más surgen los intereses comerciales, pues para la industria de la televisión los horarios nocturnos son los más cotizados para la venta de publicidad. Cuestión que, en todo caso, tal argumento parece ser discutible.
No obstante, dejamos lanzada la idea. Así se protegería, además, la integridad del público interesado en asistir al festival, aún a costa de correr riegos al regresar a sus hogares a altas altas horas de la noche, y en algunas jornadas, de madrugada.

LO FEO:
COMEDIANTES DESLENGUADOS
Desde hace unos cuantos años, el segmento humorístico se ha tornado prioritario en el Festival de la Canción de Viña del Mar. Cabe recordar que este segmento era, antaño, una suerte de complemento al evento musical. Con el correr de los años, fue adquiriendo mayor importancia y trascendencia, al punto que hoy se habla tanto de los comediantes como de los cantantes nacionales e internacionales.
El problema es que, astutamente, los comediantes se fueron adueñando del segmento humorístico, al punto que muchos espectadores —especialmente televidentes—, encienden sus aparatos a la hora en que actuarán los humoristas.

Pero junto con lo anterior, se ha generado otro elemento que tiene que ver directamente con el lenguaje. Algunos comediantes —no todos, por suerte—, realizan sus rutinas utilizando un lenguaje altamente subido de tono. Ello ha motivado —a algunos—, a caer francamente, en lo grosero y vulgar. El asunto es que no sólo escuchan tales exabruptos lingüísticos las 15 mil personas presentes en la Quinta Vergara, sino que al menos hay unos dos millones de televidentes a lo largo del país. Y, por ende, con distintas opiniones. No obstante, sabido es que los chistes subidos de tono se pueden rematar igualmente sin necesidad de caer en la vulgaridad.

El caso de Asskha Sumathra requiere una lectura especial. El audaz transformista, imbuido en su atuendo femenino, logró la complicidad del “monstruo”; creó una atmósfera en base a una inédita improvisación, que sin duda cautivó a los espectadores; pero no ocurrió lo mismo entre los televidentes, situación que impulsó a los conductores, Karen Doggenweiler y Rafael Araneda, a irrumpir en el escenario dando por terminada la rutina del transformista. Le entregaron sus Gaviotas de Plata y de Oro, y lo “invitaron” a abandonar el escenario.
Tal acción encabronó al “monstruo” que inició una inédita rechifla que duró, al menos. unos 45 minutos. No cabía duda que con tal decisión, los organizadores decidieron sacrificar al “monstruo”, antes que a los dos millones de asombrados televidentes.
Finalmente, —aunque queda mucha tela por cortar—, cabe mencionar los desafortunados comentarios espetados la noche previa al festival, durante la Gala, contra la Miss Universo representada por la guapa mexicana Fátima Bosch.
Este evento previo tiene el objetivo, además de recibir y presentar a los invitados y figuras internacionales, satisfacer los egos existentes entre la farándula nacional.

En este contexto apareció Fátima Bosch, luciendo una particular vestimenta que fue catalogada como “repollo” por la mayoría de las figuras que desfilaron por la alfombra roja. La prensa chilena divulgó tan ácidos comentarios, los que fueron replicados con evidente malestar por la prensa mexicana.
Lo curioso fue que en una entrevista, Fátima Bosch declaró que su vestido había sido propuesto por un famoso diseñador chileno, prenda que posteriormente la Miss Universo donó en beneficio de los chilenos damnificados en los incendios forestales del sur del país.
Con esta declaración, Fátima Bosch acalló las infundadas críticas, quien luego fue elogiada por la prensa chilena por su estupenda participación como jurado del festival.

Por último, nos hacemos eco en este comentario, respecto de la posibilidad de sacar a Rafael Araneda —por gritón y figurón—, y poner como pareja de Karen a José Antonio Neme.
Se abre una nueva polémica, que quedará en suspenso hasta la próxima edición del Festival de la Canción de Viña del Mar, polémica que se dilucidará el 2027.
Hace falta un conductor al estilo de Ricardo García, gran figura en los inicios del festival. Pero, los tiempos ya han cambiado…


