“HEREJE” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Película de terror, que abre muchas interrogantes sobre la religión y la trascendencia…

 Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Círculo de Críticos de Arte de Chile

Los que han visto el tráiler saben de qué se trata la película: dos jóvenes misioneras mormonas que entran a la casa de un misterioso señor Reed y que se transforman en sus prisioneras. Con estas premisas, el público sabe que se enfrenta a una película de suspenso y probablemente de terror. Pero es mucho más que eso… 

En el prólogo, las dos misioneras de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, hablan candorosamente de cosas sexuales y son víctimas de una broma pesada de muchachas en patines. Una de ellas le baja la falda a la hermana Paxton (Chloe East), dejando al descubierto por unos segundos su vestimenta mormona, lo que hace que ella se muera de vergüenza.

La hermana Barnes (Sophie Thatcher), se nota más experimentada, e incluso dará una sorpresa con lo que se encontrará en su brazo más adelante.

Ambas muchachas (porque son poco más que veinteañeras en la vida real, además de haber pertenecido a la Iglesia Mormona), llegan hasta la casa de un cierto Mr. Reed, que ha solicitado información sobre la institución religiosa. Están en un sector suburbano sobre una colina y la casa tiene un aspecto tenebroso, con un amplio jardín rodeado por una reja, en la que dejan las bicicletas con candado.

Para hacer más interesante la escena, se desata una lluvia torrencial, que se va a transformar en una nevazón.

Tocan la puerta hasta que aparece Mr. Reed (un Hugh Grant notable, superando ampliamente la maqueta dulzona de sus películas anteriores), quien parece reticente a dejarlas entrar, mientras que l@s espectador@s se desesperan porque se están mojando.

Como lo establece el protocolo, debe estar acompañado de una mujer y él las tranquiliza diciéndoles que la esposa está en la cocina preparando un pastel de arándanos. En efecto, se siente el aroma, pero —poco a poco—, se comprende que todo es una trampa sin salida.

Dejo aquí el relato para intentar un análisis de una serie de diálogos al mejor estilo de Harold Pinter. Dos vasos de Coca-Cola sirven para recordar la prohibición de consumir cafeína, la poligamia practicada por Joseph Smith se explica por razones históricas, el mundo real se estructura según las empresas de fastfood y los tipos de snacks. Es decir, bastan pocos temas de conversación para destruir toda una ideología creada por los estadounidenses para adaptar el Cristianismo a sus exigencias.

Cuando las dos misioneras se percatan que todo está andando mal, ya es tarde para escapar: las llaves están en los abrigos que se quitaron porque estaban estilando, la puerta de calle se abre con un mecanismo de relojería, el teléfono celular no tiene señal… Tampoco la dialéctica funciona y el sonriente Mr. Reed se transforma en un redivivo Friedrich Nietzsche, que considera que la religión surge del miedo que el hombre tiene de sí mismo y de su incapacidad para asumir su propio destino.

Sirviéndose de un multifacético museo, trata de demostrar que Jesús es la réplica de las exigencias monoteístas de pueblos milenarios y que el Dios judeo-cristiano no es más que uno más entre los muchos dioses posibles. El verdadero Dios es el control sobre los demás.

Dos puertas (“Belief ” y “Disbelief”) son la alternativa para salir de allí, pero… es sólo el inicio de un Tercer Acto.

Mientras tanto, aparece una maqueta que recuerda la de El legado del diablo (Hereditary, de Ari Aster, 2018).

“Hereje” es un vocablo que viene del griego “hairesis” y significa precisamente “cosa elegida”. En origen, no tenía una connotación facciosa. Fue el Cristianismo que, al establecer sus dogmas como verdades reveladas sobre Dios, consideró como disidentes a los que no los reconocían, sobre todo por razones políticas, porque ser cristiano debía ser sinónimo de ser “buen súbdito”.

En este caso, el hereje debería ser Mr. Reed, pero también las jóvenes podrían llegar a serlo. Es la eterna lucha entre la fe y la razón. Se habla de alucinaciones comunes de las experiencias cercanas a la muerte, del mundo como una simulación, de la oración como un gesto universal de amor.

Es realmente agobiante y su mayor amenaza es que la herejía de Mr. Reed se extienda por el mundo, como parece ser la tendencia de las más recientes elecciones políticas en el mundo.

Un momento de esperanza surge en una mariposa, no sólo porque con el batir de sus alas puede provocar una tormenta en otra parte del mundo, sino porque trae el recuerdo de Carin, interpretada por Monica Potter, cuando aparece el lepidóptero sobre la maleta de Patch Adams (Robin Williams, en la homónima película de Tom Shadyac, 1998). 

TRÁILER DEL FILM:
“Hereje”

 Heretic
USA
Año: 2024

 

 

 

 

 

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