El making off de una producción para la pantalla chica es una radiografía de cómo un colectivo es capaz de preparar un clásico para transformarlo en una teleserie gracias a su empuje personal y la batuta de un director consagrado. Es realmente un documental de archivo para l@s que se interesan en el teatro como espectador@s o realizador@s…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile
Soy socio fundador de SIDARTE (Sindicato de Actores de Radio y Televisión), porque trabajé en radioteatros desde el año 1961 (primero como actor infantil, después en las compañías de Mario Duval, Nieves López Marín y José Valenzuela), hasta 1981, cuando se acabó El Doctor Mortis, de Juan Marino.
Mientras tanto, estudié en la Academia de Teatro del Ministerio de Educación Pública, trabajando en dos obras, más otra en el CADIP (Centro de Arte Dramática del Instituto Pedagógico). No tuve una oportunidad en televisión como mis coetáneos Sonia Viveros y Pepe Secall, pero la amistad se mantuvo hasta sus muertes prematuras.

Valga este exordio autobiográfico, porque conozco el mundo de los libretos, los ensayos y la creación de los personajes, según el método Stanislavsky. Por lo tanto, Nada es como antes para mí es un decir del mismo modo como “el teatro se va a acabar” es un lugar común.
Se podría interpretar el “antes” como una condición edénica que ya no existe o simplemente que hoy la televisión es la principal fuente de trabajo. Pero hay un hecho histórico de connotación histórica que también se debe tomar en cuenta: la pandemia del Covid-19.

En efecto, el colectivo La Patogallina fue formado en 1996 por artistas de diversas disciplinas abiertos a nuevos desafíos en todos los formatos de expresión. Y entre ellos estaba —y está—, el teatro callejero, que se funda en la recuperación del público como lugar de encuentro, aprendizaje y creación.
Sus nueve integrantes fueron invitados a la “Primera Convención de Circo y Teatro Callejero”, que se realizó en Buenos Aires (Argentina). La experiencia redundó en caminos de autogestión y desarrollo independiente, que motivaron su ulterior desarrollo y éxito.

Toda esta actividad, y en particular la del teatro en sala, se vio bloqueada por las medidas sanitarias de la pandemia. Y, como un salvavidas, surgió un proyecto de filmar obras clásicas (para no pagar derechos de autor), como teleseries a cargo del director televisivo Vicente Sabatini.
La Patogallina y La Copia Feliz Producciones postularon y, en colaboración con la Fundación Teatro a Mil y el Centro Cultural CEINA, decidieron realizar paralelamente un documental —con toques de ficción—, para seguir la puesta en escena con todas las exigencias que impone un período de tres semanas para preparar Romeo y Julieta, de William Shakespeare, con la traducción de Pablo Neruda, que no cobró derechos gracias a una autorización de la Fundación que lleva su nombre.

Lo mejor que tiene esta película, dirigida por Sebastián Pereira, es el simpático cariz anecdótico y de vodevil, que el público descubre voyeristamente gracias a la cámara intrusiva e impertinente de Alex Waghorn.
Yo estaba en la Academia del MINEDUC cuando se estrenó, en 1964, Romeo y Julieta, con la producción del Instituto del Teatro de la Universidad de Chile (ITUCH). El director fue Eugenio Guzmán y los protagonistas, Diana Sanz (que recibió – en 2022, a sus vitales 82 años, un premio del Círculo de Críticos de Arte de Chile por su trabajo en la obra teatral El traje del novio; y Marcelo Romo —que tuvo que exiliarse en Venezuela, para fallecer en 2018 en Chile, de Alzheimer a los 77 años—.

El montaje tuvo un gran éxito en un momento que estaba latente el recuerdo de West Side Story (de Robert Wise, con Natalie Wood y Richard Beymer, 1961), una adaptación del relato al siglo XX y, poco después, habría de venir el Romeo e Giulietta, de Franco Zeffirelli (1969).
Son muchas varas altas que el elenco no pretende siquiera superar. La iniciativa pretendía ser “como antes” y lo es: aprenderse el texto en vez de improvisar, preparar la escenografía sobre el escenario de un teatro, usar un estacionamiento subterráneo como set de filmación.

Hay mucho de lúdico y de espectáculo popular. Se respira el aire de circo pobre y, al mismo tiempo, el antiguo burlesque con la respectiva coprolalia actualizada: faltan sólo las piluchas, pero en su lugar se ven insinuantes chiquillas que me recordaron teatros de cómicos errantes como el que aparece en El séptimo sello (Det sjunde inseglet, de Ingmar Bergman, 1957).
Todo es espontáneo y agradable. Me atrevo a decir que, en época de realities, esta es la realidad misma y me trae nostálgicos recuerdos.

TRÁILER DEL FILM:
“NADA ES COMO ANTES”
Nada es como antes
Chile
Años: 2020-2024
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JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”
Escuche los comentarios cinematográficos de JOBLAR en el programa “Escaparate”, que se transmite en “Radio Universidad de Chile” (102.5 FM) los días sábado a las 15:00 horas, y domingo a las 21.00 horas. Y, además online, en
www.radiouchile.cl
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