“TOGETHER” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Más que un film de body horror resulta una reflexión acerca de los orígenes y los efectos del amor. En todo caso, gustará a los que quieran asustarse (o deleitarse) con una relación riesgosa…

 Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Círculo de Críticos de Arte de Chile

 Muchas veces existen películas que, en el transfondo de un relato escabroso, esconden una verdad que trasciende de lo figurado a lo literal, con efectos que pueden ser tan emotivos como horripilantes. Tratando de no hacer spoilers, entregaré algunas reflexiones relativas a los contenidos  correlativos al relato de esta película.
 Todo comienza con un prólogo en el que un grupo busca a una pareja perdida en un bosque cerca de un pequeño pueblo. Participan dos perros que llegan hasta una cueva subterránea en la que beben agua en una colina petrosa. Después su dueño los encontrará transformados en un engendro indescriptible.

Se pasa después a una fiesta en la que Tim Brassington (Dave Franco) y Millie Wilson (Alison Brie), anuncian que se irán a vivir al campo, porque ella ha encontrado un trabajo… ¡adivinen dónde!

Viven juntos (en la vida real, actriz y actor están casados el uno con el otro), pero la relación parece no tener mayores motivaciones. Ella misma plantea si lo que sienten es amor o se acostumbraron a estar juntos.

En ese momento, que están con sus amistades, Millie mima la petición de matrimonio con las manos juntas como cofre, pero vacías. Tim, que está en un mal momento, porque no logra surgir como intérprete de un grupo musical, no se decide a dar respuesta alguna.

Conservando su soltería llegan al pueblo y, mientras él encuentra un nido de ratas en una lámpara (lo que le traerá malos recuerdos), ella conoce a Jamie (Damon Herriman), un joven colega con el que simpatiza de inmediato. Es él quien la convence de pasear con Tim por el bosque, lo que va a traer sorprendentes consecuencias.

La recién llegada pareja sigue una ruta de campanas colocadas en los árboles y va a terminar por caer en la cueva. Llueve y se hace de noche.

Al día siguiente, beben del agua de la dolina y logran salir.

Sus piernas están unidas por una especie de moho y tienen dificultades para separarse. Entre ambos está surgiendo una fuerza que los obliga a acercarse y Jamie le explica a Millie que desde hace mucho tiempo enseña a sus alumnos que —según Platón— existían seres andróginos que tenían ambos sexos, cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros y una cabeza.

Como eran vigorosos y podían amenazar su poder, Zeus los dividió en dos y desde entonces cada uno busca su parte complementaria. Claramente es una explicación del amor y —para los que se interesen—, pueden leerla en El banquete 189c – 193d.

Además, Jamie señala que, en el pasado, la caverna donde estuvieron era un templo donde se reunía una secta.

A este punto, l@s espectador@s tiene las cartas echadas sobre la mesa y yo puedo detenerme.

Sin embargo, me urge agregar un par de reflexiones acerca del tema del sexo y del amor. Se habla de 112 géneros sexuales pero, en este momento, me interesa sólo el héterosexual.

Las especies para reproducirse deben entrar en contacto y es por ello que se atraen sexualmente de diferentes maneras. En el caso de los seres humanos, sería por efecto de las feronomas. Para Freud, el coito es una manifestación de la pulsión sexual, sobre todo como deseo de satisfacer una necesidad biológica.

Me resulta obvio que esa necesidad es el deseo de transformarse en uno solo con la otra persona: los dos cuerpos vibran al unísono y más aún si el orgasmo es compartido.

Su exceso como necesidad se solía denominarse como satiriasis y ninfomanía, respectivamente.

En la película, para el médico, los extraños trances de exigencia de contacto carnal son episodios de ansiedad que se curan con relajantes musculares (con adecuada publicidad para el Valium y el Diazepam).

Pero el problema es mayor. Al punto que, cuando Tim debería tomar el tren para unirse a su banda, abandona sus instrumentos y corre hasta la escuela donde Millie trabaja y termina copulando con ella en el baño de los niños. Es un momento tragicómico en el que, además de la posibilidad de ser descubiertos, se produce el fenómeno del “penis captivus”.

Son casos esporádicos, pero que suelen terminar en un hospital y tienen poco de risible. Menos en este caso, donde —junto a la dolorosa trampa vaginal—, se cierne la amenaza del despido y del descrédito profesional.

¿Y el publicitado body horror? Hay un episodio que les recordará La sustancia (The Substance, de Coralie Fargeat, 2024), pero aquí ocurren muchos eventos más antes de que termine el film. El final, que no contaré (como recomendaba Hitchcock), será sorprendente. Y los que gustan de las Spice Girls, no volverán a oír de la misma manera la canción Two Become One.
Am I too clear my dear?

TRÁILER DEL FILM:
“TOGETHER”
 

Together
Australia
USA
Año: 2025

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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