“GEOGRAFÍAS DESARRAIGADAS”: ANTOLOGÍA POÉTICA SOBRE LA MIGRACIÓN

El Taller Greda Azul 2018, publicó este volumen que reúne poesías de nueve jóvenes, concentrándose en un tema de plena actualidad: los migrantes. Un libro para leer y reflexionar con calma…

Por José BLANCO JIMÉNEZ

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

León Tolstoi habría dicho “Pinta tu aldea y serás universal”.

Si es necesario adjudicarle esta frase para darle credibilidad, creo que es una referencia absolutamente inútil, porque es la pura y santa verdad. Es más, recuerdo que hace mucho tiempo (56 años, para ser más exactos) vi una película de Martin Ritt, que en Chile se intituló El valor de ser hombre (Hemingway’s Adventures of a Young Man, 1962) protagonizada por Richard Beymer y un gigantesco elenco de actores conocidos.

En ella, un joven se iba de casa y quería trabajar como periodista. El director de un diario le dijo que a sus escritos les faltaba experiencia. Pasó por muchas aventuras e incluso participó en la Primera Guerra Mundial (su novia muere en sus brazos antes de dar el sí); retorna a su hogar donde su padre se ha suicidado, no soporta a su madre posesiva y parte nuevamente: ahora cree haber acumulado suficiente experiencia.

Los nueve jóvenes, que firman los poemas de “Geografías Desarraigadas”, se han centrado en un tema de gran actualidad: la migración y los migrantes. Pero su nivel de experiencia es necesariamente limitado por su juventud.

La migración, con su natural desarraigo, llega como una información interpersonal. Después del 11 de septiembre de 1973, muchos chilenos emigraron. Ahora son los ciudadanos de otros países los que emigran a Chile. Por lo demás, las fronteras tienden a desaparecer.

Me detendré en las poesías de Sissi Loreto Fuenzalida Burgos (en la foto), con quien conversé.

Desarraigo alude a la situación de migrante como una traición. Y, para ser más precisos, a tres elementos de la nacionalidad: el escudo, la bandera y “la cazuela de mi madre”. En realidad, “cada desertor pertenece a su credo a la marcada preferencia etérea del mercado de la fe repatriado en lo fraterno”.

En La Once se sirve de una feliz imagen que transparenta la condición de los emigrantes. Siempre se ha dicho que los peces no hablan. Pero, puestos en una pecera, comen y mastican como si conversaran. Y ésa es la imagen que Sissi desarrolla: como en el rito de la once hogareña (¿Recuerdan la de Alicia en el País de las Maravillas?), los desarraigados comen y mastican ira, enajenación, envidia, obsesión y pesadumbre. No sólo tienen miedo y muerden su propio arrepentimiento. Y, al no conversar, “desviven amor individualista”.

El volumen invita a leer y reflexionar con calma… en espera de nuevas creaciones poéticas.