Comedia que, hace algunas décadas, habría sido interpretada por Jane Fonda y Robert Redford…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

Hasta aquí el spoiler. Vuelvo al principio: Charlie ve a Emma en un bar y se interesa por ella, prepara una treta para hablarle, pero no resulta porque ella es sorda de un oído y en el otro tiene un audífono con el que escucha música. Cuando logra establecer un diálogo con ella, tratará de entrar en conexión por el libro que la morochita está leyendo y que para los cinéfilos es conocido: Damage, la novela de Josephine Hart, llevada al cine por Louis Malle, con Jeremy Irons y Juliette Binoche en 1992.

Una cosa es la atracción epidérmica, pero otra la visceral, sobre todo si dos forman pareja y pretenden vivir juntos “hasta que la muerte los separe”.
Hace ya tiempo que Pattinson se liberó del cliché del vampiro de Crepúsculo y la primera prueba la tuve con Z, la ciudad perdida (The Lost City of Z, de James Gray, 2016), donde interpretó al ayudante de Percy Fawcett.
Dejando de lado humoradas como Batman (de Matt Reeves, 2022), ha dado buenas pruebas con David Cronenberg y Christopher Nolan. Aquí está perfecto como un joven irresoluto y timorato, que tiene reacciones compulsivas como cuando besa inesperadamente a Hailey Gates y le abre la blusa, obteniendo que ella se levante la falda y se ponga “en pompa” para un “coitus more ferarum”.

Yo llego hasta aquí. Del director noruego, Kristoffer Borgli, he visto El hombre de los sueños (Dream Scenario, con Nicolas Cage, 2023) y me parece una persona bien encaminada.
Esta simpática comedia hace algunas décadas podría haber sido interpretada por Jane Fonda y Robert Redford, así como lo hicieron en Descalzos en el parque (Barefoot in the Park, de Gene Saks, 1967).

La campanilla de alerta está siempre en la pregunta “¿Cuánto conocemos verdaderamente a la persona amada?”. Por desgracia, en diversas ocasiones son much@s l@s que deben inventarse una historia para rehuir un presente sin certidumbres.
La sociedad ha creado una situación de temor: el matrimonio puede ser una trampa y, en vez de encontrar un refugio, se puede convertir en una cárcel.
Las referencias a otros directores escandinavos son evidentes. Me extendería demasiado si citara varios ejemplos, pero —para los amantes del buen cine—, les doy algunas indicaciones: el sueco Ruben Östlund (¿recuerdan la cena de gala de The Square, 2017?), y los daneses Lars von Trier y Thomas Vintenberg.
A otro nivel, pero igualmente válido, está el omnipresente Hitchcock con La sospecha (Suspicion, 1941) y La sombra de una duda (Shadow of a Doubt, 1943), o Encaje de medianoche (Midnight Lace, de David Miller (1960).
Pero —como se trata de una rom-com—, se acerca en algún punto a una película menor de Mike Myers (¿pero se le conoce una película “mayor”?): Así que me casé con una asesina (So I Married an Axe Murderer, de Thomas Schlamm, con Nancy Travis, 1993).

A todo esto, se debe agregar el miedo atávico masculino al matrimonio y, más en general, el miedo de confiar el futuro a una persona que no conocemos verdaderamente y de hacerlo para siempre. Máxime, en un país en que se puede comprar un arma sin problemas.
¡El que tenga oídos que entienda!
TRÁILER DEL FILM:
“El Drama”
The Drama
USA
Año: 2026
JOBLAR EN
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