“LA CRONOLOGÍA DEL AGUA” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Debut de Kristen Stewart como directora cinematográfica, en el que aborda una temática dura y escabrosa con mano firme y decidida. Se trata de una historia amarga, pero también de una redención que podría abrir los ojos a víctimas y victimarios…

 Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

Kristen Stewart (nacida en 1990), se ha declarado lesbiana y ha aparecido como tal en Amor, Mentiras y Sangre (Love Lies Bleeding, de Rose Glass, 2024), en la que tiene encendidas escenas con la fisicoculturista Katy O’Brian. A pesar de que yo la había visto en La habitación del pánico (Panic Room, de David Fincher, 2002, junto a Jodie Foster) y Cold Creek Manor (de Mike Figgis, 2003, junto a Sharon Stone), reconozco que la identifiqué recién —cuando ya había participado en más de una docena de películas—, en la saga de Crepúsculo (Twilight, de Catherina Hardwicke, 2008 y sus cuatro secuelas hasta 2012).

Y la verdad es que fue por una razón muy precisa: señalé que, probablemente para satisfacer al público femenino, dos jóvenes apuestos —Robert Pattinson (el vampiro) y Taylor Lautner (el licántropo)—, se disputaban a “una cabrita que no era nada del otro mundo”.

Debido a las exigencias de marketing de la “Empresa Twilight”, aparentemente tuvo que prestarse para un presunto romance con Pattinson lo que, me imagino, debe haber sido bastante doloroso por la exigencia de dejarse manipular en una situación puramente publicitaria y económica. En todo caso, ha demostrado que es una buena actriz simulando querer a un varón a pesar de su naturaleza.

En La cronología del agua, la historia es realmente amarga. Lidia Yuknavitch (Imogen Poots), es una niña que crece en una familia hecha trizas y encuentra una vía de escape en la natación. Su padre abusa de ella sexualmente y su madre es demasiado frágil para protegerla junto a su hermana mayor. Escapa de esa vida oprimente gracias a una beca de estudio para su desempeño deportivo, pero tendrá que aprender muchas cosas que desconoce, empezando por la relación no-violenta con los demás. Una persona que, además, tiene hambre de vivir cae fácilmente en las trampas de una sociedad que le plantea salidas erradas como la droga. También su vida afectiva se verá remecida por matrimonios fracasados.

No entraré en inútiles spoilers. La cinta, que originalmente fue filmada en 16 mm, se basa en un libro autobiográfico y la misma autora explica que el título se refiere a su narración fluida y no lineal, donde los recuerdos dolorosos (abusos, pérdida, dependencias), y los renacimientos se entrelazan como flujos de agua, mezclando pasado, presente y futuro. El agua es una metáfora constante que parte con el líquido amniótico (refugio, nacimiento, resurgimiento), y se manifiesta en los fluidos biológicos como la sangre, la orina y las lágrimas (el dolor), además del medio que permite la liberación del cuerpo en la actividad deportiva.

Lo que sí se debe destacar es la aparición de un salvavidas en medio de la tormenta: un taller de creación literaria, dirigido en la Universidad de Oregon por Ken Kesey, escritor emblemático del underground contestatario estadounidense, que vivió entre el 17 de septiembre de 1935 y el 10 de noviembre de 2001, interpretado por Jim Belushi.

Su obra más famosa es Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), publicada en 1962, y que fue llevada al teatro al año siguiente. En 1975, Miloš Forman la adaptó para el cine y ganó los cinco premios Óscar principales. En Chile se conoció como Atrapados sin salida.

A partir de ese momento, la vida de Lidia experimenta un cambio radical. Define su escritura como “Body Writing” (escritura del cuerpo), que es un modo terapéutico para elaborar el dolor.

La memoria no es un archivo ordenado, sino un elemento líquido que fluye y se transforma. Lleva consigo una vida difícil marcada por el incesto, la violencia, el alcoholismo, la drogadicción, la promiscuidad sexual, el síndrome de Estocolmo, el síndrome del abandono, el luto por una muerte prematura y muchos otros detalles que la película no oculta.

Tal vez Kristen Stewart se haya sentido representada en esta biografía de sentimientos extremos y de grandes traumas. Pero puede ser también una necesidad de expresar que – al igual que en la antigua mitología griega —se puede pasar del caos (desorden), al cosmos (orden), cerrando un ciclo y abriendo otro.

Lo que se escribe en el agua, obviamente, desaparece de inmediato. Pero también una redención puede abrir los ojos a víctimas y victimarios. 

TRÁILER DEL FILM
“La Cronología del Agua”
 

 The Chronology of Water

Francia
Letonia
USA
Año: 2025

 

 

 

 

 

 

 

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