Distopía de matinée, sin mayores pretensiones. Creo que Ridley Scott hizo lo que pudo “en la medida de lo posible”. Buenas actuaciones. Para fieles seguidores…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

Ridley Scott —nacido el 30 de noviembre de 1937, en South Shields, County Durham, Reino Unido—, es un realizador infatigable, que ha producido y/o dirigido más de 170 títulos desde el año 1965. Entre ellos, hay algunos de especial resonancia, como Alien (1979) y sus secuelas, Blade Runner (1982) y su secuela, Thelma & Louise (1991), Gladiador (2000) y su secuela, La caída del Halcón Negro (2001) y Napoleón (2023).
Otros, en cambio, han pasado sin pena ni gloria, pero siempre se esperan con ansiedad sus nuevas películas y ésta no ha sido una excepción.
Se basa en una novela de Peter Heller, que no he leído, pero sobre la cual me he informado.

Hig (Jacob Elordi) es un joven melancólico, que ha perdido a su esposa encinta y que tiene por compañía a Jasper, el perro fiel que da origen al título original: The Dog Stars, traducido como La constelación del perro, para recordar que los antiguos pensaban que las divinidades se iban al cielo en forma de constelaciones.
Pilotea un pequeño Cessna, con el que consigue alimentos en ciudades vacías y ayuda a los miembros de una comunidad mormona.
El mundo fue diezmado por una influenza letal, que hizo colapsar a la humanidad. Los sobrevivientes viven aislados o en pequeños grupos, asediados por feroces pandillas que no tienen Dios ni ley.

Hig convive con Bangley (Josh Brolin), un antiguo marine experto en supervivencia, que defiende un depósito aéreo, o sea, su territorio.
En uno de sus viajes, descubre a Cima (Margaret Qualley), una doctora joven, que perdió a su marido y que es protegida por su padre paranoico (un irreconocible Guy Pierce). Habrá química entre ambos compartiendo, sin infidelidad, a su perdido amor.
Hace más de 40 años vi (y comenté en “Las Últimas Noticias”) una película italiana que en Chile se llamó Guerreros del futuro (Il giustiziere della strada, de Giuliano Carmineo, 1983), calcada sobre el modelo de Mad Max (de George Miller 1979 y 1981), y pensaba que el filón estaba agotado. Sin embargo, acaba de resurgir como precuela en Mad Max: Furia en la carretera (Mad Max: Fury Road, de George Miller, 2015), porque ha sido capaz de replantear la temática sin dejar de lado sus premisas fundamentales.
Eso es lo que no conseguía la cinta de un director menor como Carmineo (que también se firmaba Anthony Ascott): transcurría el año 2020 (“¡Cuán largo me lo fiáis!”, diría El Burlador de Sevilla), y en un mundo desértico posterior a una conflagración nuclear, los que quedaban luchaban por el agua.
Definitivamente, todo indicaba que el subgénero no daba para más.

En el caso de Ridley Scott, la trama se enriquece porque amplía el episodio del aeropuerto de Grand Junction a nivel de pesadilla surrealista: un bar que recuerda la escenografía de Blade Runner 2049 (de Denis Villeneuve, 2017), y El resplandor (The Shining, de Stanley Kubrick, 1980), al mando de una desquiciada “aeromoza uniformada de los años ‘50” (Allison Janney).
TRÁILER DEL FILM:
“LA GUERRA DE LOS ÚLTIMOS”
The Dog Stars
USA
Año: 2026
