“NO MIRES ARRIBA” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Comedia negra de ciencia ficción que lleva a pensar en el filtro mediático de la realidad en que vive el mundo y que lleva incluso a perder el más elemental de los instintos humanos: la supervivencia…

Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile
 

El tema del inminente fin del mundo ha sido tratado muchas veces en el cine. Recuerdo sólo un título: Buscando un amigo para el fin del mundo (Seeking a Friend for the End of the World, de Lorene Scafaria, 2012), que reunió a Steve Carrell con Keira Knightley.

En esta película de Netflix —que tuve la suerte de ver gracias al Cine Arte Normandie—, lo que está en riesgo de desaparecer no es el planeta Tierra, sino la Humanidad completa, como ya ocurrió con los dinosaurios.

Kate Dibiasky es una doctorada en astrofísica, extraordinariamente interpretada por Jennifer Lawrence, de la que soy admirador incondicional (¿se nota?), al punto que, en varias ocasiones pensé que no era ella sino una hermana que se le parecía muchísimo. Es la que descubre que un cometa viene a estrellarse sobre la Tierra en poco más de seis meses, comunica la situación inminente a su profesor Randall Mindy (Leonardo Di Caprio), y ambos —gracias al director de un servicio que muchos desconocen—, consiguen llegar a la Casa Blanca para denunciar el hecho. Allí un general, que debería tomar cartas en el asunto, les cobra hasta lo que saca del refrigerador.

La Presidenta de los Estados Unidos (una maqueta perfecta de Meryl Streep), está más preocupada de la política contingente y da poca importancia al asunto, como tampoco su hijo guagualón, que es el Jefe de Gabinete. Me trajo a la memoria algo de “enterarse por la prensa”.

En vista del escaso resultado a nivel político, los protagonistas se dirigen a los medios y se produce un previsible espectáculo circense que no toma el peso de la situación y le da menos importancia que los problemas del corazón de una cantante. Como el más “rasca” de los matinales, con una animadora ninfómana (Cate Blanchett), la inminente catástrofe monitoreada por la postverdad se transforma en un tema de culto que divide a alarmistas y negacionistas, científicos y pseudocientíficos, sondeos de niveles de audiencias, proyecciones de mercado, hiperuso de redes sociales, descalificaciones y —en suma—, estupidez colectiva en la que ya no existe el más elemental de los instintos vitales: el de la supervivencia.

La extinción de la especie humana es un detalle incluso para un manipulador social (Mark Rylance), que no se considera un “hombre de negocios”, sino un gestor de la evolución.

Y me viene a la memoria no sólo otra película de Adam McKay —La gran apuesta (The Big Short, 2015)—, sino una más antigua y preocupante: El huevo de la serpiente (The Serpent’s Egg, de Ingmar Bergman, 1977), en la que el Dr. Vergerus afirma que el advenimiento del nazismo sólo es “lógico” y que —al igual que a través de la membrana que cubre el huevo del título—, se puede ya ver al reptil formado.

En el delirio de los intereses creados, se percibe una tendencia a la autodestrucción que ya tuvo su extraordinario exponente en El Doctor insólito (Dr. Strangelove or: How I learned to Stop Worryng and Love the Bomb, de Stanley Kubrick, 1964)

El cine siempre buscó un final feliz, que dejara en claro la capacidad de los Estados Unidos para salvar el mundo, incluso con estrenos paralelos: Impacto profundo (Deep Impact, de Mimi Leder, 1988), y Armageddon (de Michael Bay, 1988).

Aquí la ineficiencia es total y lo que interesa es obtener provechos políticos y/o económicos.

Tengo presentes las palabras del Evangelio según Mateo 24, 37-38: “La venida del Hijo del hombre será como en los días en que vivió Noé. En aquellos días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaba y daba a sus hijos en casamiento hasta el día en que Noé entró en el arca. Como ellos no sabían lo que iba a pasar, vino el diluvio y los arrastró a todos”.

No sólo el texto de los versículos está vigente, sino que lleva a pensar en que ahora la gente interactúa gracias a un sistema mediático que filtra la realidad quitándole contenido racional y la lleva a vivir en un eterno presente. Además, se requiere de “buena pinta” para ser creíble y un evento que no puede ser comentado no puede ser considerado: una noticia sin reacción social no existe.

Tradicionalmente habría sido clasificado como cine de terror, pero yo la considero como una “comedia negra de ciencia ficción”, a pesar de que no hay mucho de qué reírse, si es que se toma en serio. ¡Y la verdad es que se trata de algo muy serio!

Edgar Allan Poe, uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, publicó en 1839 en el Burton’s Gentleman’s Magazine un cuento con estructura de diálogo, La conversación de Eiros y Charmion (The conversation of Eiros and Charmion), en el que dos espíritus sin cuerpo hablan del fin de la Tierra por el impacto de un cometa: en el mundo primero hubo incredulidad, después alegría por el exceso de oxígeno y, finalmente, delirio y dolor cuando el impacto del núcleo hizo estallar el planeta en llamas.

Eran tiempos de reflexión filosófica en los que se estaba en manos de Dios y del equilibrio del cosmos. Está claro que ambas variables mantienen toda su validez, pero ahora existen cohetes interplanetarios y explosivos capaces de contrarrestar la amenaza. Sin embargo, son más importantes los algoritmos que deberían regular la vida y la muerte, el presente y el futuro. Todo aceptado por una masa amorfa y obediente que recibe la orden de “No mires arriba”, lo que también me lleva a pensar en la extinción de los sentimientos religiosos, que —en todo caso—, pueden expresarse en un último encuentro familiar.

Y una observación importante: hay dos “bonus track” insertos entre los créditos finales, que creo que vale la pena ver. ¡Es una decisión que pueden tomar libremente!

(“Don’t Look Up”. USA, 2021)

 TRAILER DEL FILM:
“No mires arriba”
 

 PRODUCCIÓN
Netflix Doblado

 *******
JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”

Escuche los comentarios cinematográficos de JOBLAR en el programa “Escaparate”, que se transmite en “Radio Universidad de Chile” (102.5 FM) los días domingo, a las 21.00 horas; y además online en
www.radiouchile.cl

*********