Jason Statham, en todo su esplendor como héroe sin superpoderes. Solo contra el mundo y con el deber de mantener en vida a una niñita que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Con eso basta y sobra…
Por José Blanco Jiménez
Círculo de Críticos de Arte de Chile

En la pantalla puede llamarse Michael Mason, Frank Martin o Deckard Shaw, pero será siempre Jason Statham.
Es más: ¡debe serlo! Ha creado un tipo y debe mantenerlo, porque ahora lo vende y muy bien. Es el tipo hosco y taciturno, que sale del anonimato sólo para combatir una injusticia o proteger a un inocente. Suele haber sido un soldado, un mercenario, un agente secreto o simplemente un aventurero.
Su personaje es un equivalente europeo del “jovencito” del cine western con todas sus maquetas narrativas menos una: “la niña”.
En todo caso, en esta película incorpora un elemento nuevo que veré de inmediato.
Statham está en su refugio (Shelter, en inglés, título original), separado del mundo, en el faro de una isla escocesa en medio del océano y con la sola compañía de un perro, que resulta particularmente comunicativo. Lo surte de vituallas un amigo que llega con un vaporcito y la sobrina de éste se encarga de llevárselas en bote.
Pero un día algo resulta mal: una marejada hunde la pequeña nave y debe salvar a la jovencita. Es su reencuentro con la “civilización”, pero también con los fantasmas del pasado. Basta que ponga pie en tierra firme para conseguir una medicina y es detectado de inmediato por sus antiguos amigos / enemigos que quieren hacerlo desaparecer porque sabe demasiado.
Primero entre todos el ex jefe de la Inteligencia del Reino Unido de Gran Bretaña. Tiene que ser así, porque el antagonista del héroe debe ser siempre un perro fino de raza.

Después de una batalla contra hombres armados que desembarcan en la isla, se ve obligado a huir a pesar de eliminarlos a todos (como Schwarzenegger). Debe por sobre todo salvar a la muchachita, interpretada magistralmente por Bodhi Rae Breathnacht, una irlandesa de 14 años en la que veo extraordinarias capacidades como ya las identifiqué en la Jennifer Lawrence de 19 años, cuando protagonizó Lazos de sangre (Winter’s Bone, de Debra Granik, 2010).
El director, Ric Roman Waugh (stuntman de los años ‘80 y ‘90), retoma así la figura creada por Luc Besson en la que una Natalie Portman de 13 años acompañaba a Jean Reno en El perfecto asesino (Léon, 1994) y que después ha sido copiada hasta ser un cliché como, por ejemplo, en El justiciero (The Equalizer, de Antoine Fuqua, 2014), donde Denzel Washington protege a una Chlöe Grace Moretz de 17 años.

El guardián cumple su objetivo: parte de la monotonía para ir tomando velocidad sin detenerse. El killer es frío, irreducible y cumple con su labor a la perfección. Está programado para matar, pero forma parte de los “buenos” y desarma siempre el control de los “malos”.
No pidan mayores contenidos: ¡arruinarían la finalidad lúdica del filme!
TRÁILER DEL FILM:
“El Guardián: Último Refugio”
Shelter
Reino Unido
USA
Año: 2026

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