“ATAQUE SUBMARINO” — Comentario de CINE

Película al estilo de los años ‘50 con los efectos especiales del siglo XXI y chispazos de alusiones al Dr. Insólito, Jack Ryan y  K-19…

Por JOBLAR

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

John Wayne ahora se llama Gerard Butler, es escocés, y ya ha salvado dos veces al Presidente estadounidense (Ataque a la Casa Blanca / Olympus Has Fallen, 2013 y Londres bajo fuego / London Has Fallen, 2016, ambas de Antoine Fuqua), además de dirigir un grupo de heterodoxos policías (El robo perfecto / Den of Thieves, 2018).

En este caso, ¡qué bien se ve vestido de oficial de la Armada estadounidense!, ¡si hasta uno se lo cree, a pesar de lo inverosímil del relato!… No por nada, ya lo han sido Clark Gable y Cary Grant, entre otros.

El Tampa Bay era un submarino Hunter Killer, que seguía a otro de nacionalidad rusa y del que se ha perdido su rastro en el Mar de Barents. A bordo había no sólo 110 miembros de la tripulación, sino también algunos sistemas reservados estadounidenses que llevaba a bordo. Las reacciones en el Pentágono son de diversa índole: el RADM (Contralmirante) John Fisk (interpretado por el rapero afro Common, ¡sí, no es chiste!) quiere evitar un tercer conflicto mundial y el CJCS (Presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos) Charles Donnogan (un Gary Oldman que recuerda al Dr. Insólito de Stanley Kubrick), quiere atacar inmediatamente.

De elemento catalizador (según las actuales normas de respeto a los géneros) está Jayne Norquist, especialista de la Agencia para la Seguridad Nacional (Linda Cardellini). Y, dato accesorio, hay una Presidenta de los Estados Unidos (la caracterista Caroline Goodall).

Al final, prospera la iniciativa de Fisk, que encuentra al “jovencito” Joe Glass (“Vidrio”), que no estudió en Annapolis, que es un desconocido en la Armada y que debería ser capaz de resolver todos los problemas justamente por su capacidad de improvisación.

Esta película me trajo a la memoria varios films de submarinos que he visto en el pasado y dos en particular. La primera es La caza del Octubre Rojo (The Hunt for Red October, de John McTiernan, 1990), que debía lanzar en cine a Jack Ryan, personaje creado por John Clancy, interpretado por Alec Baldwin (y después por Harrison Ford y Chris Pine), pero que fue eclipsado por Sean Connery, como el comandante del submarino soviético.

Y la otra es K-19 (K-19: The Widowmaker, de Kathryn Bigelow, 2002), que planteaba la vulnerabilidad de los soldados soviéticos, afirmando que Yuri Gagarin fue el primer astronauta que cumplió su misión, pero después de un intento fallido.

Mientras que, cual taumaturgo, Glass logra rescatar a sobrevivientes rusos del otro sumergible desaparecido, al mando del capitán Andropov (buena actuación del sueco Michael Nyqvist, que falleció el año pasado), se está desarrollando una historia paralela: un golpe de Estado en Rusia, con el Presidente prisionero en una isla, que va a ser rescatado por un comando estadounidense.

En suma, entretención al por mayor como en las matinées de los años ‘50, pero con los efectos especiales del siglo XXI. La trama, de por sí poco creíble, da pábulo sobre todo para exaltar valores que los estadounidenses temen perder con una nueva Guerra Fría: el valor de la vida humana por encima de la retórica militarista y la necesidad de colaborar teniendo la paz como objetivo, evitando así un conflicto que podría ser el último para la raza humana.

(Hunter Killer. USA, 2018) 

TRAILER DEL FILM:
“ATAQUE SUBMARINO”

Producción:
SihayCine

 

 

 

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