LOS PREMIOS “OSCAR 2019”: ¿POLÍTICAMENTE CORRECTOS?

Concluida la nonagésima primera ceremonia de la entrega de los Premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, me quedó una sensación amarga. En mi opinión, no se buscó la calidad, sino satisfacer las expectativas de presuntas “minorías” étnicas o sexuales. Al final de cuentas, el cine —más que un fenómeno estético— se limita al plano ideológico…

Por JOBLAR

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile
 
Ganadores de premios OSCAR 2019

Como otros galardones (baste pensar a la contemporánea gaviota viñamarina), el Oscar (marca registrada) —que lleva ese nombre porque una secretaria encontró que el aspecto de la estatuilla se parecía al de su tío Oscar—, se ha ido desprestigiando.

Alguna vez premiaba lo mejor producido (y estrenado en Estados Unidos) en el año anterior, pero hace tiempo que responde a otras instancias que son absolutamente extrafílmicas. Sin ir más lejos, fue el caso de Una mujer fantástica, producida por los hijos de un ex parlamentario UDI y ministro chileno, que se impuso porque su protagonista era una transgénero.

Ahora Olivia Colman ganó como Mejor Actriz Protagonista por interpretar —en La favorita (The Favourite, de Yorgos Lanthimos)— a un reina lesbiana que prefiere a una jovencita porque le “mete bien la lengua” (son palabras suyas). Cuando agradeció la estatuilla, la galardonada reconoció que el premio debería haber sido para Glenn Close por La esposa (The Wife, de Björn Runge).

Del mismo modo, Christian Bale debió haber ganado por su inigualable interpretación de Dick Cheney en El Vicepresidente (Vice, de Adam McKay). Sin embargo, la Academia prefirió a Rami Said Malek, originario de familia egipcia de religión copta, que encarna (magistralmente, lo reconozco) a Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody (de Bryan Singer).


Rami Said Malek: film “Bohemian Rhapsody”

En este caso, hay un reconocimiento poliédrico, pero también pletórico: un representante de la etnia parsi (su verdadero nombre era Farrokh Bulsara) nacido en Zanzíbar, drogadicto, homosexual y que murió de SIDA por sus tendencias sodomitas.

Por su parte, la Mejor Película también es un homenaje a la amistad intersocial e interracial. En efecto, Green Book es, en el fondo, un nuevo Conduciendo a Miss Daisy (Driving Miss Daisy, de Bruce Beresford), que obtuvo el Oscar en 1990, cambiando razas y sexos. Su director Peter Farrelly es conocido por comedias como Una pareja de idiotas (Dumb and Dumber, 1994) o Locos por Mary (There’s Something About Mary, 1998) y esperaba su momento.


Alfonso Cuarón: Mejor Director por su film “ROMA”

Y un párrafo dedicado al Mejor Director. El quinteto de nominados no podía ser más pluralista: un estadounidense de origen escocés (Adam McKay), un mexicano (Alfonso Cuarón), un afroamericano (Spike Lee), un polaco (Pawel Pawlikowski) y un griego (Yorgos Lanthimos). El galardón lo obtuvo Alfonso Cuarón, que ya lo recibió con Gravity (2013) y que forma parte de una tríade con Guillermo del Toro (que le entregó la estatuilla por haberla obtenido el año pasado con La forma del agua) y Alejandro González Iñárritu (vencedor, en el 2014, con Birdman). Además, ha incorporado a la competencia otro importante vector audiovisual que dará que hablar: Netflix.

Una vez más, se puede decir que se buscó entregar premios “políticamente correctos”. Pero, ¿qué es lo políticamente correcto? En mi opinión, no es abrir presuntos espacios a los realizadores del mundo fuera de los Estados Unidos ni tampoco transformar en héroes a las presuntas “minorías” étnicas o sexuales. La política estadounidense siempre ha sido otra: imponer su hegemonía cultural para controlar la económica y financiera. Lo estético ha estado siempre supeditado a lo ideológico y, por lo tanto, la industria cinematográfica busca aparecer una vez más como el afable Tío Sam que acoge a sus sobrinos.

Hasta en su despedida, a Julia Roberts le vi un aire cansino de… “¡el último apaga la luz!”


El film mexicano “ROMA”, obtuvo el OSCAR como Mejor Película Extranjera. En la foto, Alfonso Cuarón, director, junto a las actrices protagonistas de la laureada película: Yalitza Aparicio y Marina de Tavira.