LA PANDEMIA Y EL CINE EN CHILE

No es la primera vez que la exhibición cinematográfica tiene problemas en Chile debido a una epidemia. Éste es un recuerdo de lo que pasó en 1957…

Por JOBLAR

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

 SANTIAGO (Chile), 22 de Mayo — 2020.-  Las salas de cine tienen suspendidas las funciones en Chile y los distribuidores han recurrido a trasmisiones online para presentar sus películas o esperan el momento en que se levanten las restricciones para lanzar los estrenos que eran inminentes.

He aquí lo que revista “Écran” publicó en su Nº 1.385 del 06 de agosto de 1957:

“La epidemia de influenza, que tiene postrada en cama a una gran parte de la población, ha afectado, por lo mismo a las salas de cine. Según cálculos realizados por los exhibidores, en el curso de la semana pasada el rendimiento de bordereaux bajó en un SESENTA POR CIENTO, llegando a recaudarse cifras verdaderamente ridículas. El público, preocupado por evitar contagio o transmitir los gérmenes de la infección, se priva de asistir a los cines, ocurriendo de paso algunos hechos pintorescos. Nos dijeron algunos exhibidores que, por primera vez, sucedía que las localidades preferidas de los espectadores eran, no las del centro de la platea, sino la de los costados… para estar así lo más lejos unos de otros. También se produjeron otras situaciones como, por ejemplo, muchos espectadores, en mitad de la función, salían en dirección de la boletería para que se les cambiase la ubicación, pues estaban sentados junto a personas que tosían o estornudaban. La epidemia ha afectado a la industria, al comercio y a todas las manifestaciones artísticas. En las radios la situación ha sido verdaderamente caótica. Igual ha sucedido con las campañas teatrales”. 

FILMS DE ANTAÑO 

Como dato adicional puedo agregar que algunas de las películas en programación eran: La batalla del Río de la Plata (de Michael Powell, con Peter Finch y Anthony Quayle), El cielo fue testigo (de John Huston, con Deborah Kerr y Robert Mitchum), Moby Dick (de John Huston, con Gregory Peck y Richard Basehart) y Las chicas de la Plaza España (de Luciano Emmer, con Lucia Bosè y Marcello Mastroianni).

El brote de esa epidemia se registró en Singapur en febrero de ese año, y los primeros casos en Europa fuera en junio y llegó a Valparaíso en julio en un buque de la Marina de los Estados Unidos. Los muertos fueron más de un millón en todo el mundo y las estadísticas muestran que entre agosto y septiembre de ese año fallecieron en Chile 21.929 personas lo que contrasta con las 12.640 del año anterior.

Según una combinación de estadísticas, la tasa de fallecidos fue de 9,8 por cada 10 mil habitantes, lo que explica también por la extensión de la pobreza y el tiempo atmosférico en que se produjo la epidemia. 

REALIDAD CHILENA 

Chile tenía seis millones de habitantes y una alta tasa de natalidad, que era “compensada” por la mortalidad infantil. Según los datos del INE, en 1957 se registraron 271.905 nacimientos y se produjo una tasa de 112 muertos por cada mil niños nacidos vivos. De hecho, las principales víctimas fueron los menores de cinco años y los adultos mayores.

Para concluir, quiero recordar la película japonesa Virus, de Kinji Fujasaku, que es de 1980. Ésta plantea que la creación viral de un laboratorio de la entonces existente Alemania Oriental había matado a casi toda la población del planeta. A la enfermedad se le llama “gripe italiana”, probablemente en recuerdo de la “gripe española” de fines de la Primera Guerra Mundial, que registró más de 21 millones de decesos.

Pero como diría Moustache, de Irma la douce: “¡Ése es otro cuento!”.