“VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS” — Comentario de CINE

El clásico tema de eros y thanatos se replica en la historia de dos lesbianas más que cuarentonas, una de las cuales sufre de una enfermedad terminal y decide esperar el fin de su vida en una cabaña, alejada del mundo, acompañada de la mujer que ama. Se puede ver en matucana100 y en cinepolisklic…

 Por JOBLAR

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

Recuerdo que vi Rosa de sangre (Et mourir de plaisir, de Roger Vadim, 1961) en un rotativo y, en la escena que Annette Stroyberg besa a Elsa Martinelli, el infaltable de la galería gritó “¡tortillera!”. En cambio, cuando vi en una multisala, Joven y alocada (de Marialy Rivas, 2012), ante las escenas de amor lésbico explícito, o ante expresiones del tipo “¡se me quema el choriflay!”, a lo más se oía una risita nerviosa.

En medio siglo, las costumbres habían cambiado y ya no se miraban estas situaciones de manera tan morbosa: la sociedad aceptaba e, incluso, se complacía (tal vez con el placer voyerista del que buscaba un “cuadro plástico” en un prostíbulo) en ver mujeres que se acariciaban.

Ya el título de la película (Vendrá la muerte y tendrá tus ojos) preanuncia que no será el sexo la tónica escogida por José Luis Torres Leiva. Probablemente, hubo un período de revuelta hormonal con cálidas escenas, pero la relación entre Ana (Amparo Noguera) y María (Julieta Figueroa) ya es de mujeres adultas, con besos casi virginales. En contrapartida, hay una explícita exhibición de cuerpos masculinos desnudos en “coloquio” carnal y de una “cachorra humana” rescatada de los bosques por una anciana, que reaparecerá junto a un perro que también formaba parte de un relato secundario inserto en el principal.

Creo que es un error hablar de los premios que obtuvo una película, porque es un truco publicitario que no siempre resulta. Una obra cinematográfica vale por la reacción que provoca en los espectadores y no por la que produjo en otros espectadores.

Para mí es una historia de gran delicadeza. Conocí la obra de Cesare Pavese hace más de medio siglo y su grandeza está en examinar el alma humana en relación con la naturaleza, quebrantadas ambas por la absurdidad devastadora de la guerra. Murió suicida, según parece por la crisis permanente que provocaba en él la eiaculatio precox, y la muerte —como dice en su poesía— era una compañía permanente, desde el día a la noche. Tendrá tus ojos, porque los ves cuando te pones cada mañana sola ante el espejo. “Ese día —¡oh, querida esperanza!— también nosotros sabremos que eres la vida y la nada”.

Á tus ojos, escrito por el propio Torres Leiva, se sitúa a las antípodas del dramatismo exacerbado. Esta triste elegía fue compuesta sorteando todo tipo de manipulaciones emocionales y golpes de efecto dramáticos.

La historia de las dos mujeres transcurre en la cabaña de un bosque; en una fortaleza impenetrable donde la pareja se refugia para generar sus últimos recuerdos, desconociendo que en ese lugar mágico volverán a enamorarse. Sin embargo, el fantasma invisible de la muerte, aproximándose lentamente, es una imagen presente en todos los fotogramas de esta conmovedora película titulada con los versos lapidarios de uno de los últimos poemas que compuso Cesare Pavese antes de suicidarse.

Cesare Pavese no es el único autor suicida homenajeado en la ficción. Aquéllos poetas que escribieron sobre el abismo del vacío y la soledad, hallándose a las puertas de la muerte, serán llamados a invadir el cuerpo enfermo de la protagonista; como si dicha posesión literaria formara parte de la lección final de María antes de enfrentarse a la muerte. Precisamente, en la única escena del largometraje en que la protagonista verbaliza su miedo a morir, ésta recita los primeros versos de Hijas del viento, de la también suicida Alejandra Pizarnik. Un poema sobre la imposibilidad el hablar –como dice Pizarnik ‘el suicidio de las palabras’– cuando la enfermedad y el miedo han invadido toda la sangre del cuerpo, a la espera de la muerte.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos transcurre entre la realidad y los sueños de las protagonistas, mientras éstas son acompañadas por los grandes nombres de la literatura que escribieron los mejores versos sobre tragedias parecidas a la suya. Al igual que Pavese o Pizarnik, Torres Leiva compone un poema cinematográfico sobre la degeneración de un cuerpo enfermo, el miedo a morir y la sorprendente capacidad del ser humano por recobrar la esperanza –en este caso, la capacidad de enamorarse– en una situación límite como la espera de la muerte.

(Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Chile / Alemania / Argentina, 2019)
 

 

TRÁILER DEL FILM:
“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”
Dirección:
José Luis Torres

PRODUCCIÓN:
José Luis Torres

 

 

 

 

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