“MINIONS: NACE UN VILLANO” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Película entretenida que se deja ver y que entretendrá a las y los mayores que acompañen al público infantil por su banda sonora. No puedo eximirme de una reflexión sociológica…

 

Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

Los Minions desde un comienzo aparecieron como objetos de merchandising. Su contextura de muñequitos plásticos y su vivaz color amarillo los pusieron de inmediato en vitrina y el público aceptó su existencia como probable; es más, como necesaria para niños y coleccionistas.

El hecho de que necesiten un villano como líder los hizo encontrar a Gru, que desde siempre aspiró a ser uno de los principales. (¿El título en castellano quiere imitar al “Nace una estrella?”).

Es así como esta película se sitúa en 1976, cuando aún es un niño y se presenta para “audicionar” en el grupo de los Vicious 6, que reúne a los principales criminales estadounidenses. Se ríen de él, pero consigue hacerse de un medallón que tiene la posibilidad de transformar a las personas en animales o signos del zodíaco. Porque la historia tiene una doble introducción.

La primera, es a lo James Bond, cuando la afroamericana Belle Bottom roba el mapa que permitirá encontrar el medallón y se produce una persecución en motocicleta. La segunda, es a lo Indiana Jones, con el venturoso encuentro del medallón y la traición de los secuaces del jefe supervillano.

No es el caso de referirme al argumento, que fluye de manera ágil y entretenida. Quiero sólo evidenciar dos secuencias particularmente gustosas: cuando los minions pilotean un avión y las clases de Kung Fu de la maestra Chow. En un caso, los pequeños seres pasan inadvertidos y consiguen sus objetivos gracias a que ahora prácticamente todo funciona de manera automática. En el otro, las artes marciales han penetrado de tal manera en Occidente, que ya son de uso cotidiano.

Y los minions parecen seres normales junto a los seres presuntamente reales. Y se explica, porque todos son ficticios.

Cabe, eso sí, una reflexión acerca de la temática: ¿Por qué los villanos reemplazan a los héroes?

Creo que la respuesta se encuentra en la ruta que siempre ha establecido Hollywood con su visión maniquea de la existencia, que tiene su base en el mundo judeobabilónico. Es decir, se necesita un antagonista que es necesario vencer. Pero —poco a poco—, el antagonista se ha ido transformando en protagonista. Si no, ¿qué otra cosa es el Padrino, el Narcotraficante y el Pistolero?

Hace más de tres décadas escribí que la película Vivir y morir en Los Ángeles (To Live and Die in L.A., de William Friedkin, 1985), dejaba en claro que el nuevo ídolo sacro era la violencia. Y es así, precisamente. Los tortazos en la cara y los porrazos han sido reemplazados por disparos y golpes de verdad.

Lástima que, en la vida real, los disparos y cuchilladas funcionan también de verdad. Y la Familia Addams y la Familia Monster pueden vivir en la casa vecina, pero no hacen reír a nadie.

Personalmente, el tema me preocupa, pero ¿acaso en los circos los antiguos romanos no iban a ver gladiadores que se mataban entre ellos? ¿Y, acaso, no hay algunos que consideran que el boxeo es un deporte?

Y un detalle que me parece importante. La banda sonora está pensada expresamente para las abuelas y abuelos que acompañan a los niños al cine. En efecto, son todos temas vastamente conocidos cuando eran jóvenes.

(“Minions: The Rise of Gru”. USA, 2022)
 

TRAILER DEL FILM:
“MINIONS: NACE UN VILLANO” 

 PRODUCCIÓN
Universal Pictures MX

 

 

 

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