“IMPACTO MORTAL” — JOBLAR COMENTA ESTRENOS DE CINE

Película catastrófica de otro tiempo, que se deja ver con adrenalina de matinée. Creo que no se va a proyectar en vuelos transoceánicos…

 Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)

Círculo de Críticos de Arte de Chile

 Aeropuerto (Airport, de George Seaton, 1970), inauguró una serie de películas catastróficas y tuvo tres secuelas, en cada una de las cuales se agregaban nuevos inconvenientes que, en principio, parecían insuperables.

Por ejemplo, en Aeropuerto 77 (Airport ’77, de Jerry Jameson, 1977), un Boeing 747 era secuestrado, terminaba hundido a 100 pies bajo el agua, en el Triángulo de las Bermudas. ¿Qué más se podía pedir?

La primera vez que vi un film de este tipo, fue hace unos 60 años, en la televisión. Su título era Catástrofe (Crash Landing, de Fred F. Sears, 1958), y su protagonista, Gary Merrill. Trabajaba también una Nancy Davis, que después sería más conocida como Nancy Reagan.

Para ese tiempo, en el que los viajes aéreos se volvían cada vez más frecuentes, el tema era espeluznante, sobre todo porque se trataba de un amarizaje.

Hace poco tiempo pude ver Sully: Hazaña en el Hudson (Sully, de Clint Eastwood 2016), basada en hechos reales: un avión con motores averiados, gracias a la pericia del piloto, Chesley Sullenberger, interpretado por Tom Hanks, logra acuatizar en el río Hudson, de New York. El copiloto es Aaron Edward Eckhart (1968), quien en Impacto mortal, es el protagonista.

El título original es Deep Water (Agua profunda) y su trama es completamente ficticia. Por culpa de un pasajero que no respeta las reglas, estalla un incendio en la bodega de un avión que se dirige de Los Ángeles a Shanghai, y se precipita en el océano. El comandante Rich (Ben Kingsley), y el copiloto Ben (Eckhart), consiguen amarizar impactando contra una barrera coralina y la nave se parte en tres. Las secciones empiezan a hundirse con personas atrapadas entre la chatarra; otr@s permanecen en botes inflables, provistos de salvavidas. Y —para hacer más interesante la oferta—, son acosad@s por tiburones.

La acción se funda más en el relato que en los personajes, lo que incide en que éstos aparezcan apenas esbozados. De hecho —y lo digo sin ironía—, Kingsley se hace notar sólo al comienzo cuando “dice” (porque no canta), la letra de Fly Me to the Moon, con el karaoke. Las tres aeromozas orientales actúan bien, pero se tiende a confundirlas; la posible relación sentimental entre una deportista y su entrenador se expresa con palabras más que con actitudes; la odisea de la niñita tiene la maqueta de la sobreviviente junto a Ripley en Aliens, de James Cameron (1986).

El productor y director finlandés, Renny Harlin, nació en Riihimaki, en 1959), y es vastamente conocido en Hollywood por más de 20 películas exitosas, como Riesgo total (Cliffhanger, 1993), el cuarto Freddy Krueger (1988), una precuela de El exorcista (2004) y la reciente trilogía de Los extraños (The Strangers, 2024-2026).

Pero lo más importante ha sido Duro de matar-2 (Die Hard-2, 1990), en el que John McLane (Bruce Willis) debía enfrentarse solo a terroristas, precisamente en un avión.

Difícil que
se exhiba
en un vuelo
transoceánico.

TRÁILER DEL FILM:
“Impacto Mortal”

 Deep Water
España
Nueva Zelanda
USA
Año: 2026

 

 

 

 

 

 

 

 

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