Si tú no vas
a Jurassic Park,
Jurassic Park
vendrá hacia ti…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

Greg (Ewan McGregor) y Denise Platt (Anne Hathaway), son los padres de dos hijos —Audrey (Maisy Stella) y Bryan (Pilot Bunch)—, que viven en un tranquilo barrio de una tranquila ciudad norteamericana.
En una tarde de verano de 1982, se realiza un tradicional encuentro de vecinos en el que todos parecen felices, pero ya se nota un problema conyugal cuando Greg abandona la fiesta para ir a distribuir pizzas, actividad que mantiene oculta desde que perdió el empleo y corre el riesgo de ser un alcoholizado.
Denise, por su parte, escribe en secreto una novela acerca de su posible abandono de la familia.

Al estilo de Steven Spielberg, esa noche se produce un evento cósmico, con extrañas luces que hacen florecer plantas prehistóricas. Audrey, que en la tarde ha hablado de las hipótesis de Carl Sagan, verá desaparecer a su perro Starbuck (nombre consumista por antonomasia), en un portal cuántico con aspecto de burbuja. La mascota será siempre un punto de referencia.
Y estando al juego, como los Platt no pueden ir a Jurassic Park (porque esa película es de 1993), Jurassic Park se instala en su barrio. Junto al indispensable Tiranosaurio Rex y los velocirraptores, todo el vecindario es atacado por reptiles voladores y una serpiente espantosa que sale de una piscina para entrar en la casa (¡spoleir!).
Al cuarteto se une Jeannette (Jordan Alexa Davies), hija de unos vecinos que fueron devorados por los dinosaurios.

La mano de J. J. Abrams (productor de sagas como Lost, Cloverfield, Star Wars, Misión Imposible, Star Trek), se nota desde allí para adelante, como asimismo las ya tradicionales exigencias de Stephen King (por ejemplo, en La cúpula, transformada en serie televisiva en 2013 y 2015), de examinar el comportamiento de las personas en situaciones catastróficas.
No quiero ser spoiler, pero agregaré que los cinco protagonistas se encontrarán en un bucle del que difícilmente podrán escapar.
La película puede ser consideraba como una obra de matinée al estilo de El valle de Gwangi (The Valley of Gwangi, de Jim O’Connolly, 1969), y bienaventurados los que se quedan con esa impresión.
En realidad el director, David Robert Mitchell, propone un final enrevesado generando un intríngulis para los que entienden (o creen entender) física cuántica.

Y no digo más. Me basta con señalar el clon de Jeannette, al final.
A la ucronía l@s espectador@s ya están acostumbrad@s, pero no tanto, a sus consecuencias.
TRÁILER DEL FILM:
“EL FINAL DE LA CALLE OAK”
Flowervale Street
USA
Año: 2025
JOBLAR EN
“RADIO UNIVERSIDAD DE CHILE”
Escuche los comentarios cinematográficos de JOBLAR en el programa “Escaparate”, que se transmite en “Radio Universidad de Chile” (102.5 FM) los días sábado a las 15:00 horas, y domingo a las 21.00 horas. Y, además online, en
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