“EL REGRESO DE MARY POPPINS” — Comentario de CINE

Secuela de la película de Robert Stevenson, de 1964, que substituye personajes manteniendo la magia original y los valores fundamentales que conducen a la felicidad familiar y personal. La película está dirigida a los que vieron Mary Poppins cuando eran niños y ahora se acercan a este “regreso” como adultos jóvenes…

 

Por JOBLAR

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile 

¿Qué puede decir un septuagenario de la continuación de una película que vio cuando era adolescente? En mi caso, expreso sobre todo mi nostalgia de ver a Dick Van Dyke, a sus 93 años, retomar su papel de hace más de medio siglo. Y no me refiero a Bert, el deshollinador, que ahora ha sido reemplazado por el farolero Jack, interpretado por Lin-Manuel Miranda, que conoció a los niños Banks cuando él también era niño. ¡No! Con el pseudónimo de Navckid Keyd, es siempre Mr. Dawes, que —cual “deus ex machina”— aparece para resolver la situación recordando el episodio final de Mary Poppins, dirigida por Robert Stevenson, en 1964. Hay que decirlo, porque es clave para la magia del relato y la importancia del ahorro y la familia.

Esta secuela es una comedia musical, que transcurre en los años de la crisis económica entre las dos guerras. Michael (Ben Whishaw) es ahora un viudo joven con tres hijos: John, Annabel y Georgie. Trabaja en el Banco donde estaba su padre y el gerente a cargo (Colin Firth) trata de apropiarse de su casa, que no tiene cómo rescatar. A ese punto, la antigua comedia trae de regreso a  Mary Poppins (que ahora es Emily Blunt) para alegría de Jane (Emily Mortimer), que es sindacalista como su madre era sufragista, y para la vieja doméstica Ellen (Julie Walters). Y todo cambia en el Nº 17 de Cherry Tree Lane (Calle de los Cerezos).

En mi opinión, la película está dirigida a los que vieron Mary Poppins cuando eran niños y ahora “regresan” como adultos jóvenes. Desde ya, son secuencias memorables la aventura en la tina de baño (con un homenaje a Peter Pan y el barco pirata), las peripecias y el espectáculo musical dentro de la vasija trizada (con recuerdo de Pinocho en el rapto del niño), y el baile de los faroleros, que reemplaza al de los deshollinadores. Además, está Los cañones de Navarone, con una paloma en vez de una gaviota en la ascensión al Big Ben para retrasar las manecillas del reloj.

P. L. Travers es el pseudónimo de Helen Lyndon Goff (Maryborough, Australia, 1899 – Londres, 1996) y Mary Poppins, en parte autobiográfica, es su obra más famosa. Su resistencia a ceder los derechos para realizar la película original es el núcleo de El sueño de Walt (Saving Mr. Banks, de John Lee Hancock, 2013), donde Emma Thompson es la escritora y Tom Hanks es Walt Disney.

Si el primer film era “supercalifragilisticoespialidoso”, éste es un espectáculo de dos horas y 10 minutos, que tal vez aburrirá a los espectadores más pequeños, pero que igual aprenderán que el peor castigo para un malvado es no poder elevarse con uno de los globos que entrega Angela Lansbury, que reemplaza a la mujer de los pájaros.

(Mary Poppins Returns. USA, 2018)

TRAILER DEL FILM:
“EL REGRESO DE MARY POPPINS”

Producción:
Disney España

 

 

 

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