Terror australiano en el que el enemigo monstruoso es la persona más querida. Para hacer más interesante la trama, se trata de un drama entre jóvenes adolescentes homosexuales. Esto, porque la homofobia constituye una expresión del miedo a lo diferente…
Por José Blanco Jiménez
(JOBLAR)
Círculo de Críticos de Arte de Chile

El libro del Levítico (Wayiqrá, en hebreo), dictamina: “No practiques la homosexualidad, al tener relaciones sexuales con un hombre como si fuera una mujer. Es un pecado detestable” (18:22).
Y más adelante: “Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame” (20:13).
En todo el Antiguo Testamento, no hay referencia a la homosexualidad femenina y sólo Pablo anota en su Epístola a los Romanos: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (1:26).
Y no tengo inconveniente en subrayarlo para evidenciar un mundo machista regido por la Torah. Digo lo anterior, para explicar desde un principio la razón del título de esta película, en la que una iglesia cristiana australiana es absolutamente obediente al canon judío y —para romper el vínculo sexual de dos muchachos varones—, recurre a un terrorífico exorcismo que les pone en contra una entidad maligna que se expresa de una manera inesperada: toma la forma de la persona amada.

Cargado de adrenalina, el relato empieza con un gesto de celos que provoca una muerte sanguinaria y violenta. Después el protagonista (Joe Bird), empieza a ser atraído por la entidad que tiene el aspecto de su enamorado (Stacy Clausen), que primero lo seduce y después intenta asesinarlo.
Más que un doppelgänger es el simulacro satánico del otro con poderes sobrenaturales.
Para el director, Adrian Chiarella (nacido en Sidney, hijo de padre italiano y madre china), la homofobia es un tipo de miedo. Por lo tanto, sus gestores deberían también asustar a la gente para que reprima sus deseos. ¿Y qué mejor que tenerle miedo a un monstruo que se parece a la persona que te atrae?
Es, nuevamente, la simbiosis de Eros y Thanatos, sobre todo porque toda la hermosura del mal está en cómo percibes al objeto de tu amor.
Toda la película podría haber planteado un amor heterosexual, pero el ya establecido enfoque lgtbiq+ le da mayor fuerza al rechazo de la comunidad establecida.

Una sola actriz conocida por mí, que interpreta a la madre del joven perseguido: la australiana Mia Wasikowka (Canberra a la que recuerdo en Alicia en el País de las Maravillas, (Alice in Wonderland, de Tim Burton, 2010), Polvo de estrellas (Maps to the Stars, de David Cronenbeg, 2014), y La cumbre escarlata (Crimson Peak, de Guillermo del Toro, 2015).
TRÁILER DEL FILM:
“Levíticus”
Leviticus
Australia
Año: 2026
